Feb 08

Aquella casa estaba totalmente vacía. Ni muebles, ni puertas, ni adornos, al menos en la zona que mi vista abarcaba.
Mi cerebro comenzó a fabricar hipótesis. ¿Se habrían ido los inquilinos?. Era lo más probable. Entonces, ¿qué demonios hacía allí aquel maligno perro?.
El día anterior la luz de la buhardilla estaba encendida. Sólo había una explicación, estaban de mudanza y la habrían terminado justo esa mañana. Pero, aquello era una casa de alquiler, lo de la mudanza sonaba muy raro.
Un sonido aterrador rasgó la noche.
Me estremecí.
Era una cisterna situada en algún lugar a unos cuantos metros por encima de mi cabeza.
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