Invictus – Ser un héroe todos los días

invictus

Hace unos días fui a ver esta extraordinaria película, no tan extraordinaria por la factura en sí (que también es impecable, como todo lo que hace Clint Eastwood últimamente) sino por la historia que relata. La sabiduría de Nelson Mandela, su actitud y lo que fue capaz de conseguir me dejaron profundamente conmovida. ¿Cómo un hombre que ha pasado por tantos horribles sufrimientos es capaz de sacar lo mejor de sí mismo, perdonar a sus verdugos y unir a un país? Realmente se me pone la carne de gallina ante su fortaleza.

Las grandes hazañas de una sentada me impresionan menos. Es “fácil” (relativamente) tener un buen día un subidón de adrenalina y realizar un acto heroico, una buena acción, un gesto. Lo realmente difícil desde mi punto de vista es levantarse todos los días con una sonrisa, mirar hacia delante y pasar por encima de los reveses de la vida y de sus pequeñas miserias. Olvidar y amar. Eso es para mí ser un verdadero héroe, una gran persona.

Sin embargo, más que a la película o a la historia, quería hoy referirme a uno de los elementos que más me impactó de toda la película, me refiero al poema victoriano que le da su nombre y que reproduzco aquí en su forma original y traducida:

Invictus
Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

William Ernest Henley

william_ernest_henley

Añado una traducción no completamente literal pero que en mi opinión refleja perfectamente el espíritu del poema, al tiempo que preserva el sentido poético:

En la noche que me envuelve
negra como un pozo abominable
yo agradezco al dios que fuere
por mi espíritu inconquistable.
 
Atrapado en este circunstancial lugar
yo he gemido pero no he llorado
ante las puñaladas que me deparó el azar
mi cabeza sangra, pero no me he postrado.
 
Mas allá de este lugar de furia y de lágrimas
me acosan las sombras con terror.
Pero tantos años de amenazas 
me encuentran y encontrarán sin temor

Ya no importa cual fue mi camino
ni cuantas culpas he acumulado.
Soy el dueño de mi destino
Y mi alma yo mismo he guiado

Creo que poco más queda por añadir. Sólo de vez en cuando escucha uno palabras que te agarran por dentro con tanta fuerza que te cambian. Palabras inspiradoras, desafiantes y al mismo tiempo serenas, que espero que os ayuden en vuestros malos momentos, como me ayudan a mí en los míos.

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One Response

  1. Ikeisenhower
    15 mayo, 2010

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