Luis García Berlanga, que estás en los cielos


 

Para todos los que amamos el cine, el fallecimiento de una persona relacionada con este mundo es una triste noticia pero lo es de sobremanera si a esta persona lo tenemos por uno de los nuestros -no sólo porque sea español- y nos ha hecho pasar tan buenos ratos en cada una de sus películas. Luis García Berlanga ha fallecido hoy a la edad de 89 años en su domicilio de Madrid y ha dejado huérfano el cine español. Enfermo de alzheimer en sus últimos años, según fuentes familiares ha fallecido “de mayor” y “tranquilamente”. Será enterrado mañana en el cementerio de Pozuelo de Alarcón a las 15:00 horas.

Nadie como Berlanga ha retratado la España de la segunda mitad del siglo XX. Nacido en Valencia en 1921, hijo de republicanos e integrante de la División Azul en su juventud, obtuvo una diplomatura en dirección cinematográfica tras la Guerra Civil, donde conoció a su gran amigo y Juan Antonio Bardem. Con apenas 31 años, parió una de las obras maestras del cine español, Bienvenido Mr. Marshall, una descorazonadora y amarga fábula sobre un país devastado por la guerra que recibe ilusionado la ayuda del Tío Sam. Concebida en principio para el lucimiento de la estrella folclórica del momento Lolita Sevilla, es una mejores películas del cine español.

 

 

Este no sería más que el comienzo de una carrera plagada de éxitos, que le llevarían, junto a su colaborador más habitual como guionista, el gran Rafael Azcona,  a retratar a la sociedad española de la posguerra, con obras maestras como Plácido (1961), que estuvo nominada a un Oscar, o El verdugo (1963), premio Humor Negro en el Festival de Venecia.  Fue uno de los directores más perseguidos por la censura imperante en aquella época pero la supo sortear hábilmente gracias a su ambigüedad y talento. Llegados a la democracia, fue un cronista de la decadencia de la burguesía post-franquista en la saga que comenzó con La escopeta nacional (1977), nos mostró la hilarante y a la vez absurda confrontación de los dos bandos españoles en la Guerra Civil en La vaquilla (1985) y anticipó la ola de corrupción y estulticia de los políticos españoles en Todos a la cárcel (1993). Sin temor a equivocarme, se podría enseñar historia de España del siglo XX con sus películas.

 

Su última película fue París-Tombuctú (1999), un compendio de sus obsesiones personales y artísticas. Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1986 y presidente honorífico de la Academia Española de Cine, estaba retirado de la actividad cinematográfica desde el año 2000. Ha sido uno de los principales promotores de la Ciudad de las Artes de Valencia, uno de los mayores platós del cine europeo y su sueño durante nada menos que 25 años. En 1954, contrajo matrimonio con María Jesús Manrique, con la que tuvo cuatro hijos, José Luis, Jorge, Fernando y Carlos; éste, músico, ‘pegamoide’ y uno de los estandartes de la Movida, falleció en 2002 tras una enfermedad en el hígado.

Precisamente hace unos días pudimos verle por última vez en una campaña de Médicos sin Fronteras destinada a hacer visibles seis de las catorce enfermedades que provocan cada día la muerte de 8.000 personas en los países pobres y tienen solución en los países avanzados.

 

 

Descanse en paz señor Berlanga y gracias por sus películas. Le recordaremos cada vez que veamos alguna de ellas.

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2 Comentarios

  1. Antonio
    15 noviembre, 2010
  2. Ikeisenhower
    15 noviembre, 2010

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