Crítica de Sin Compromiso, ¿sexo sin ataduras?

Este artículo se publicó originalmente en Un Blog de Película, blog de cine donde colaboramos.

La comedia romántica suele ser el género más previsible de la cartelera. La historia suele ser más o menos la misma, chico conoce chica (o al revés) y tras una serie de cómicos equívocos, con secundarios en papeles supuestamente graciosos, dos enamorados acaban juntos para el deleite de los aficionados más fieles. Sin compromiso cumple rigurosamente estas leyes no escritas pero es de agradecer un punto de originalidad y frescura que se destaque dentro de la avalancha de títulos similares que se estrenan cada temporada. En este caso, dos adolescentes se conocen en una fiesta de verano y a lo largo de los años se reencuentran por diferentes motivos. Adam se ha convertido en un asistente de producción televisivo (Ashton Kutcher) y Emma (la recientemente ganadora del Oscar Natalie Portman) es una doctora con una frénetica actividad laboral y sin mucho tiempo para relaciones amorosas. Cuando él acaba de una forma traumática su actual relación, ambos vuelven a coincidir e inician una atípica (o no) relación en la que como reza el título no hay compromisos, sólo fogosos y pasionales encuentros.

Ivan Reitman, ahora reputado productor, que tuvo sus mejores momentos en décadas pasadas con comedias tan famosas como Cazafantasmas, Los gemelos golpean dos veces, Junior o Dave, presidente por un día, aporta su experiencia para construir una película de agradable factura y por no seguir las convenciones del género. En el frenesí de su affaire, los dos amantes acuerdan no atarse ni establecer ninguna relación seria pero es el personaje masculino el que quiere romper ese pacto y comprometerse, chocando con la decisión de ella de romper cualquier lazo y dejar sus sentimientos a un lado. Este tira y afloja se sustenta sobre la interpretación de los dos actores principales, aunque sobre todo destaca Natalie Portman, que parece en estado de gracia en sus últimas intervenciones. Kutcher también parece muy cómodo en su papel y aunque en principio no lo parece, conforman una pareja creíble y a ratos divertida.

Como no podía ser de otra manera, los secundarios cumplen su función a la perfección, aunque hay que destacar a Kevin Kline (Un pez llamado Wanda, La tormenta de hielo, In & out) como el díscolo padre de Adam en un papel con muchas situaciones cómicas, en un guión que funciona perfectamente y que no defraudará al seguidor@ de la comedia romántica típica pero que gustará a los no aficionados y que buscan una historia divertida y original.

Trailer Sin Compromiso

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