Crítica de La Invención de Hugo. Increíble realización, floja argumentación.


Entramos al preestreno con la idea preconcebida de que sería una buena película, nominada a 11 oscar, entre ellos a mejor película y mejor director, en el que resaltaba el nombre de un genio indiscutible del cine como es Martin Scorsese (ganador de 1 estatuilla por The departed – Infiltrados).

El film (basada en el libro The invention of Hugo Cabret, de Brian Selznick) trata sobre un joven huérfano que se las ingenia para poder sobrevivir en una estación de tren, en el Paris de 1931. Como único recuerdo de su padre, de profesión relojero, Hugo intentará reparar un robot autómata que podría llevar un mensaje secreto.

En la estación de trenes se desarrolla la historia en la que conoce a Isabelle (Chloë Moretz), con la que descubrirá cómo el pasado, el presente y el futuro se entrelazaran dando sentido a su vida y en el que conocerá, gratamente, los orígenes del cine.

La película destaca por una increíble superproducción y una realización, con múltiples detalles, en el que el 3D se hace obligatorio para poder apreciar tal magnitud de imaginación. Destaca, en otros muchos detalles, las imágenes de la maquinaria, los escenarios y ese homenaje que se hace a los orígenes del cine.

Otras de las cosas en la Scorsese en un genio, es en la composición musical que acompaña en todo momento a la película, sincronizando algunas escenas con una banda sonora a cargo de Howard Shore que pone los pelos de punta, incluso pudiendo llegar hacer estremecer al espectador.

Si hay que poner algún pero, es en la parte de la argumentación donde en ocasiones carece de más diálogos entre los personajes. Algunas secuencias de la película son un poco lentas, se echa en falta un punto más dinámico que sea capaz de captar más a fondo la atención permanente del espectador.

Hasta aquí a la película le daríamos 4 estrellas sobre 5, pero después de ver la película e investigando un poco, te das cuenta de cómo Scorsese sin que casi te des cuenta intenta introducir una historia subliminal sobre los principios del cine y hace homenaje a aquellos primeros creadores, que con muchos menos medios de los que hay hoy en día, hacían lo imposible para crear lo que hoy se conocen como películas de culto. Un homenaje al mundo del celuloide, del que seguro habrá tomado buena nota el jurado que dictamina los ganadores de los Oscar.

Concluimos recomendando ver ésta película apta para todos los públicos, si es posible en 3D, herramienta indispensable para garantizar la fantasía integra de dicha aventura.

Nota final: 4,5 estrellas (siempre se puede mejorar).

Alberto García Herrero con la colaboración de I.P.

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