El rimembe del Vienne, simple objects for simple minds


Hola amigos,

Hace poco me enteré de que había muerto Juan Ramón Sánchez, más conocido como Chema, el Panadero de Barrio Sésamo, y esto me ha llevado un punto atrás en el Rimembe no tan relacionado con la música como suelo hacer, porque me ha llevado a mi infancia y a recordar los juguetes y chorradas que comprábamos en los kioscos del barrio.

La estrella de estas reliquias de finales de los 80 y principios de los 90 son sin duda los Chinitos de la Suerte. Seguro que todos los que hoy tenemos más de 25 añitos hemos llevado chinitos colgando de las muñecas, en el pelo o en la mochila del cole. El código de colores de los chinitos estaba basado en la nada más absoluta, y depende de quien te dé su opinión de chinitólogo el chinito morado era el de la salud, el del dinero, el de el amor o el de los opositores a notaría en Murcia.

Chinitos de la Suerte

Por aquel entonces aquella cantidad de cacharritos de a veinte duros era lo más parecido a un chino que había en España, hoy en día en España una gran cantidad de chinitos nos vende cacharros de a veinte duros (de a euro más bien). Las vueltas que da la vida.

El segundo objeto que traigo es el tubo de guardar monedas con junta de goma. Si sólo leéis y no miráis la foto estoy convencido de que no tenéis ni idea de lo que estoy hablando. Si miráis la foto un poquito más abajo, más de la mitad de vosotros vais a decir “coño, yo tenía uno de esos”.

Tubo de Monedas

Y es que si no tenías uno y no ibas haciendo ruido con las monedas por la calle no eras nadie. Este chisme diseñado para transportar las monedas necesarias para comprarte un polo en la piscina municipal se convirtió en algo que había que llevar colgado del cuello día y noche, un toque de distinción y de hacer notar que “tenías cuartos pa enterrarnos”.

Bueno compañeros, ¿y qué me decís de las manos locas? Ese trozo de goma pringoso y pegajoso (y probablemente más tóxico que 20 litros de aceite ucraniano), que servía tanto para jugar como para marcar a las chicas que te gustaban más y manosearlas (con mano de goma eso sí). Cuando digo lo de marcar hablo de marcar literalmente, aquello dejaba marcas en las paredes sólo 1 de cada 50 lanzamientos, pero una vez dejada la marca quedaba allí por los siglos de los siglos.
Manos locas

Sin embargo la propiedad que aún me intriga y que creo que debería ser investigada por los científicos era su capacidad de regeneración con agua. Si la mano se quedaba sin pringue, llena de pelos y demás roña, una leve pasada por el grifo y quedaba como recién sacada del kiosco de chuches.

Bueno, no quiero que esto se convierta en las historias de Ishmael Cebolleta, pero estoy seguro que a más de uno os he sacado una sonrisilla y una sensación de buen rollo infantil. Para despedirme un poquito de música de mitad de los 80, que no se diga. Pues eso, ni más ni menos que el Don’t you forget about me de los Simple Minds. Un temazo que está en la lista de canciones la banda sonora de mi vida.

Chinitos de la suerte, tubos de monedas y manos pegajosas, objetos que no quieren ser olvidados, hechos para mentes simples como las nuestras por aquel entonces.

Salud y República!

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12 Comentarios

  1. De Cabo
    2 mayo, 2008
  2. Irene
    2 mayo, 2008
  3. Stackhouse
    2 mayo, 2008
  4. Call me Ishmael
    2 mayo, 2008
  5. De Cabo
    2 mayo, 2008
  6. Stackhouse
    2 mayo, 2008
  7. Irene
    3 mayo, 2008
  8. Dimitri
    3 mayo, 2008
  9. Bird
    4 mayo, 2008
  10. Warning
    4 mayo, 2008
  11. Radagast
    13 junio, 2008
  12. Los Chinitos de la Suerte
    23 septiembre, 2008

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