Facebook, Van Gogh, su oreja y mi próstata.


– Artículo enviado por Holala –


Visto que no tengo Ipod y que a la entrada del Pacha me preguntan si vengo a buscar a mi hija, que mis compañeras me llaman alegremente abuelito cada vez que voy corriendo a aliviar mi próstata y que el paso del tiempo extiende sobre mis hombros su carga de dolores lumbares, algo tenía que hacer para conservar este espíritu joven, libre e inconsciente que me caracteriza: Vendí mi alma al Facebook


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De un golpe descubrí que tenía un montón de amigos: recibía invitaciones de antiguos compañeros que odiaba, de primos que no habría reconocido sin el acné con el cual les había visto la última vez, de algunos jefes que nunca me subieron el sueldo, de compañeros de trabajo que no me saludan en los pasillos, amistades de más de 10 años que viven del otro lado del atlántico, y incluso una antigua novia a quien le gustaba que le… pero eso es otro tema. Está claro que uno se siente de un golpe muy querido.

Me alegre mucho de recibir noticias de algunos de ellos. Mi Facebook se pareció rápidamente a la casa de Gran Hermano, gente que convive sin tener ninguna cosa en común salvo su afán de fama y Mercedes Mila.


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Como Mercedes dando la bienvenida a los concursantes cuando entran en la casa, de manera ingenua y inocente, acepte cualquier invitación para leer mi muro, seguro de mi mismo: soy un tío súper cool y mega guay y por eso todo el mundo quiere leer mi muro incluso mi peor enemigo.

Pero, si vuelvo el Miércoles de madrugada a casa después de varias copas en una terraza de La Latina, que hago ¿Poner en el Facebook a las cuatro de la mañana lo bien que me lo he pasado, pena que fue garrafón, pero que la hierba de Marrueco estaba fenomenal. En este momento, no pienso que esa entrada estará leída por mi querido jefe que espera desde la semana pasada un informe mío. Ya la he cagado.


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A volver de vacaciones, una compañera comparte las fotos estupendas de la playa nudista en Canarias donde fue con un grupo de amigas, se olvidó restringir el acceso al álbum: la mitad de la empresa descubrió con gran alegría que, a la altura de la nalga derecha, tenía una marca de nacimiento que Robert Langdon habría interpretado como un símbolo de un antigua secta esotérica pero que muchos de nosotros interpretamos como una invitación a conocer mejor la personalidad escondida de esta joven promesa de la compañía. La otra mitad de la empresa dijeron que ya lo sabían.


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Esos ejemplos, son claras evidencias de lo que no hay que hacer en el Facebook, pero hay un grado más de sutileza más: toda tu red social e incluso amigos de ellos, puede leer los comentarios de tu muro, y está claro que cada uno tiene sus circunstancias que los demás no tiene que conocer lo que da pie a interpretaciones equivocadas, meterse en la vida de personas que no conoces de nada, o dar información sobre ti mismo a desconocidos. La esfera del privado desaparece, y por eso los departamentos de recursos humanos ya investigan en Facebook e Internet los candidatos a un puesto de trabajo. Aconsejo teclear su propio nombre en Google, más de uno se queda acojonado por la cantidad de información que se puede colectar. Y si quieres leer la página de cualquier persona tan fácil como crear una cuenta “Ana Garcia” y mandar un mensaje “Te acuerdas de mí y de los polvos que echamos en la universidad?”. Créeme, no hay ni un tío que rechazara añadir Ana Garcia a sus amigos, incluso si el nombre no le suena tanto. Si “Ana García” no funciona, intentarlo con “Ana Lopez”…

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Al final, nos autocensuramos y queda en el Facebook solamente un montón de informaciones tan sosas como una cancion de La Oreja de Van Gogh: “Os quiero a todos” , ( Si pero quiéreme a mi por favor antes de todo), “Domingo toca paella…” (Cabrón ni siquiera me has invitado) frases poéticas “El camino se encuentra delante de ti” ( y detrás si me doy la vuelta) , adivinación “Hoy te encontraras con un persona muy especial” (un extraterrestre por Villaverde ?) , invitación a ser fan de un grupo de punk rock gótico que toca solamente con castañuelas, otra invitación a salvar el planeta (pues empieza por apagar el ordenador), y hacer un test freaky para ver a que personaje de “The Big Bang Theory” me parecía: Leonard, Sheldom, o Penny? Tengo que confesar que me siento algo deprimido desde que sé que tengo más en común con Penny que con Sheldom.


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¿Podrá sobrevivir Facebook a tanta soez? Claro que no, y no soy el primero a predecir la muerte de esta red social demasiada permisiva. Conozco gente que ya se ha borrado del Facebook o que ya no lo utilizan. Estaba pensando en lo mismo, aunque mirando algunos de los amigos y amigas que tengo añadido ahí solamente me da ganas de decir: “Amiguitos del alma, os quiero un huevo” ¡Porque al final un poco de soez con la gente que se quiere no hace daño ¡

PS: Mandar los trajes a la dirección habitual.

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  1. India
    27 octubre, 2009
  2. Emma
    27 octubre, 2009
  3. chuscurro
    27 octubre, 2009
  4. Ikeisenhower
    27 octubre, 2009
  5. holala
    27 octubre, 2009

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