Propuestas para el Año Nuevo


Como cada principio de año, es hora de formular las propuestas para el Año Nuevo, los nuevos retos que van a guiar nuestra vida hasta al menos la semana que viene. Este año por ejemplo me he propuesto salvar el planeta: es decir que he tomado la resolución de disminuir mi consumo de agua, como Greenpeace pero a la escala de mi modesto piso.

Empecé a mirar cuanto era mi consumo diario, y me sorprendí a ver que “solo” usaba 144 litros de agua al día, la media en España es de 171 litros al día por persona pero todavía estoy lejos de los 126 litros por ejemplo que consume un alemán. Mi primera reacción fue preguntarme porque los alemanes consumen menos ¿Porque tienen menos higiene? Pues no, la repuesta es todavía más sencilla: El agua cuesta mucho más en Alemania que en España. Económicamente, ahorrar agua en España es irrelevante para el bolsillo del ciudadano, y mi motivación pecuniaria se esfumo rápidamente. También me pregunté si tenía sentido ahorrar agua cuando los embalses españoles están al máximo de su capacidad debido a las fuertes lluvias de los últimos días. El agua es un recurso natural y por tanto limitado y llegué a la conclusión que de todas maneras había que hacer un consumo más responsable, si no es para hoy para el futuro, y quizás por ser solidario con lugares en el mundo donde se vive con únicamente 6 litros al día.


144 litros no está nada mal pero hay margen para mejorar. Dicho esto, intente encontrar algunas propuesta para legar a consumir, digamos 120 litros a mitad del año:
Tirar de la cadena 1 vez al día: El baño consume alrededor de un 40% del agua que se consume en todo una casa, y es entonces donde se puede lograr una reducción importante del consumo. Un método recomendado es tirar de la cadena solamente cuando nos hemos liberado del apretón intestinal cotidiano y no cada vez que la próstata requiere nuestra atención. Suponiendo que voy 3 veces al día con un tanque de agua de 13 litros en los modelos antiguos, podría ahorrar 26 litros al día y mi objetivo estaría cumplido. Sé que algunos van a decir que es poco higiénico, pero francamente lo es mucho menos ir a cualquier servicio público, de un bar por ejemplo. Pensaba incluso llevar el experimento a tirar de la cadena 1 vez a la semana, pero dudo que mis visitas entiendan entonces mi preocupación por la escasez de agua en el planeta. Más sencillo pero que requiere inversión: Reemplazar los tanques de agua antiguos, por unos modelos más modernos de eso que solo usan 3 y 6 litros.
Cronometrar el tiempo de ducha: Para muchos de nosotros ducharse (18l / min) es un placer, incluso cuando no se enjabona un cuerpo ajeno de nalgas firmes, y por eso solemos quedarnos quieto debajo del agua mucho más tiempo de lo que necesitamos para ducharnos. Cinco minutos son suficiente, y es tan fácil controlar este tiempo como poner enfrente de la ducha un reloj. Con este pequeño esfuerzo, debería reducir mi consumo y llegar sin problema a la meta.
Empezar a ducharse con agua fría: Se nota que somos una generación que no ha conocido penurias, como nos gusta el agua calentita y la dejamos correr varios minutos hasta que alcance una temperatura adecuada a nuestro gusto de hombres modernos. Pues no. Se entra en el plato de la ducha y solamente entonces se abre el grifo así no se desperdicia nada. Este método tiene la ventaja además de tonificar la piel. Calculo que el agua tarda dos minutos en calentarse por la mañana, por lo cual ahorro esta vez 36 litros de agua.


Aparte de esto, y antes de cambiar el lavavajillas por un modelo menos goloso en H2O, instalé también reductores de caudales en todos los grifos. Promete un 50% mínimo de ahorro en agua, pero no sé si llegara a ser muy relevante, quizás al menos en el grifo del fregadero se notará un menor consumo.
Ya os iré contando dentro de pocos meses como ha ido la experiencia, mientras tanto os invito a intentarlo también porque tarde o temprano el agua será un bien valioso.

Artículos relacionados

Acerca del autor

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar