Los 10 compañeros con los que nunca trabajarías, ¿te suenan?


Leyendo Expansión me encuentro con un interesante artículo que muestra los 10 tipos de compañeros con los que nunca trabajarías. Como todos sabemos y numerosos estudios confirman, el trabajo en equipo ocupa la característica más valorada por los empleados pero… ¿cuáles son las peores?

Littman y Hershon han creado su lista de las 10 personas más molestas que te encontrarás en la oficina. Ellos la han llamado “los diez menos buscados”. También avisan de que “a pequeñas dosis, y correctamente alineados con tus objetivos de proyecto, algunos de estos personajes pueden ser provechosos, y no una rémora”. Pero hay que ser sinceros y tener presente que hasta en tu mejor semana puedes encontrarte tú mismo en algunos de estos papeles.

¿Buscamos en la lista a ver si encontramos algún compañero?. Encontraréis más de uno:

Los 10 menos buscados

1. Stop

Son aquellas personas que ven problemas en todo. Se encarga de echar un jarro de agua fría en cada una de tus ambiciones. El hábitat donde más a gusto están es en las reuniones, donde su frase favorita es: “no funcionará”. Con frecuencia son los más duros de roer porque no dejan opción para razonar con ellos.

La mejor forma de bregar con ellos es tratar de darle la vuelta a su negatividad. Preguntarles directamente que expliquen cuáles son los puntos que frenan un nuevo proyecto, que describan qué hay que hacer. Ante todo, no te lo tomes como algo personal y procura responder sin acritud: “Y tú, ¿qué nueva idea tienes?” o mejor aún: “¿Y tú qué propones?”.

2. Engañabobos

Los expertos en endosar marrones. Acuden a ti con buenas formas, con mucha palabrería muy estudiada y casi, sin que te des cuenta, han conseguido que aceptes hacer una “tareita de nada” que era suya. Te roban tu tiempo y merman tu productividad.
Una característica de los engañabobos es que eluden dar detalles, por tanto, para ahuyentarlos hay que formúlales preguntas detalladas, pedirles más información. Seguro que su primera reacción es simular ignorancia e intentar minimizar las cosas, pero insistirles suele hacer milagros.

3. Bulldozer

Son como los matones de patio. Enfrentarse a ellos puede ser doloroso y hasta peligroso. Un estudio de la Universidad de Columbia arrojó el resultado de que nueve de cada diez trabajadores sufren tarde o temprano malos tratos por parte de algún jefe, pero también los hay entre los clientes y compañeros.

Como las medidas oficiales llegan tarde o te vas de la empresa o pones en práctica algunas medidas. Entre ellas está dejar constancia de todo por escrito, plantarle cara con reacciones duras pero no incendiarias y acudir con alguna persona de confianza que pueda respaldarte y ser testigo. Conviene tener en cuenta que sólo son eficaces en terreno seguro, algo que les puedes arrebatar y tú eres el adulto frente a su pataleta.

4. Sonrisitas

Son personas que inquietan. Un ejecutivo los describe como “gente super feliz que te desquicia”. Al no ver muy claros sus motivos, te esperas constantemente lo peor. Según los investigadores hay tres tipos de sonrisas: la auténtica, la falsa y la de desprecio. Y en el mundo empresarial abundan muchos las de plástico. Esa mueca desdeñosa con ciertos aires de superioridad es a veces portadora de malas noticias. Por desgracia, no hay estrategias probadas para combatir al sonrisitas. La única satisfacción es dejarle en evidencia con un “¿por qué sonríes?” Quizás no te responda, peor a lo mejor le agrietas un poco el barniz.

5. El mentirosillo

Inseguros, desorientados e incapaces de ser sinceros por falta de confianza. El metirosillo quiere caer bien. En una empresa grande es muy difícil pillarlos con las manos en la masa. El motivo principal de que actúen de esta forma es para escaquearse de algún problema o no asumir su parte de responsabilidad. Su frase comodín suele ser: ”Yo ese e-mail nunca lo he recibido”. Así que: guarda copias.

6. El navaja

Es difícil descubrirlos, pueden parecer tus amigos hasta que de pronto hay algo que les hace odiarte y entonces su único objetivo es perjudicarte. Son vengativos e infantiles y pocas veces se les ve venir. Según varios ejecutivos el peor es que, con buena cara, dice “Sí, sí, sí” cuando en realidad piensa todo lo contrario. A veces es posible plegar la navaja, pero sólo plantándoles cara y atando todo muy corto.

7. El minutos

No le subestimes. Es peligroso porque te pilla antes de que te hayas dado cuenta. Es experto en rebanar trozos cada vez más grandes de tu tiempo. Puede ser cualquiera: un compañero, un jefe, un proveedor… Sólo quieren consultar una cosa o contarte el último chascarrillo y tú, con tu gran paciencia, le atiendes, pero los minutos pasan y comienzas a ponerte tenso porque no sabes cómo cortarle sin ser grosero y ofenderle. Recomendación: técnica del frenazo, sé sincero y dile que no tienes tiempo. A veces para evitarlos y que pasen de largo unos buenos auriculares son la mejor herramienta.

8. El sabelonada

Apasionados de la amistad y las relaciones sociales, a estos profesionales los odia todo el mundo. Son esos insufribles compañeros que hablan alto, tienen el cerebro como un cacahuete pero siempre tienen que opinar y creen estar en posesión de la verdad. Según los autores “la plaga de los sabelonadas se ha extendido de modo exponencial con el auge de Internet. La Wikipedia, Google y millones de blogs se han convertido en el arsenal de los desinformados”. Para desinflarlos pregúntales directamente: “¿Eso de qué fuente lo sacas?”

9. El hoja de cálculo

Son los maniáticos del manual que corrompen a todo el mundo con su exagerado sentido de las reglas, a la vez que chupan hasta la última gota de energía y diversión a cualquier iniciativa. Los hay en todos los estratos y en todos los departamentos. Les da pánico las explosiones de ideas descabelladas y en las reuniones de lluvia de ideas anota todo, pero aportan poco.

10. El oveja

Bienvenidos a la amplia mayoría. Los “oveja” son los más exasperantes e irreductibles. Son los doctorados en la facultad de las Ideas Comunes. No se les puede ignorar sin más. No es que sean incapaces de pensar por sí mismos, sencillamente es que no lo hacen porque no quieren. Les resulta más cómodo seguir el sendero marcado y no complicarse la vida.

Estoy convencido de que todos habéis pensando en alguien en concreto cuando repasabais los distintos tipos de compañeros… ¿verdad?

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