Batallitas del Fotomaratón PhotoEspaña 2012


Buenas noches,

al margen de la decepcionante y compleja irrealidad que nos rodea, me gustaría compartir con vosotros lo que supuso el otro día mi primera participación en la fotomaratón de PhotoEspaña 2012, rodeado de buena compañia.

¿¿¿Foto-Qué???

Foto-maratón. O lo que es lo mismo, andar varios kilómetros, agudizar la vista y el sentido de la composición al máximo, “asaltar” a los sorprendidos paseantes de Madrid y rebuscar entre nuestra neuronas algo que resulte original.

La cosa comenzó a las 10:30, en una cafetería de Plaza-Castilla que estaba perfectamente cerrada. Allí había quedado con mi primer compañero de andanzas. Al bar cerrado, buena cara, así que nos dirigimos hacia la Fundación Canal Isabel II, en la calle Mateo Inurria. Allí se empezaban a dar cita los primeros cazadores de imágenes para recoger los dorsales y, los más animados, disfrutar de las primeras cañas de la jornada cortesía del patrocinador principal del concurso.

Mientras aguardábamos pacientemente una cola que avanzaba excesivamente lenta para el sol de justicia que apretaba ya a esas horas, se presentó el tercer compañero del cuarteto que formaríamos finalmente. Nos dirigimos a desayunar, esta vez buscamos un local abierto y en el que ofreciesen tortillas, e hicimos el primer avituallamiento antes de volver al punto de encuentro para conocer el tema del certamen.

¿Cuál fue el tema de este año?

Celebra lo que tienes, eso dijeron, y después adornaron la sentencia con descripciones no muy concretas ampliándolo. Explicaron la necesidad de que todos los participantes sellaran sus tarjetas por los 2 puntos de control establecidos y comentaron también las horas límite para pasar por ellos. La mente comenzó a funcionar y enseguida surgieron las primeras ideas para afrontar el desafío.

Para cerrar el grupo que establecimos finalmente, se nos unió una integrante femenina que ya había participado en la fotomaratón de 2 años atrás. Así, después de unas dudas, nos dejamos guiar por su consejo y en lugar de pasear hasta el primer checkpoint, La Plaza del 2 de mayo, nos dirigimos a la boca de metro más cercana para enfilar hacia la parada de Tribunal.

De oca a oca y disparo porque me toca

En el metro, surgieron las primeras fotos, en las que el afán de captar el momento de la fotógrafa del grupo, estuvieron a punto de causarle un problema con un ebrio personaje que apenas podía mantenerse en pie.

Una vez llegados a destino, fuimos recorriendo las calles tranquilamente en busca de las primeras instantáneas, tratando de aprovechar la ventaja competitiva de ser de los primeros en aparecer por aquellos lares.

Con las primeras imágenes en condiciones del día en la tarjeta de memoria, nos dirigimos a la Plaza del 2 de mayo, para obtener el primer sello. Después y tras algún pequeño fallo de orientación subsanado gps del iPhone en mano, fuimos caminando tranquilamente hasta el segundo punto de control.

Con los primeros indicios del cansancio acentuados por el implacable sol madrileño, llegamos a la plaza de Comendadores. Allí surgieron nuevas escenas ante nuestros ávidos objetivos: el despertar tardío de una mujer que se desperezaba con su café tímidamente asomada su balcón, la guerra manipulada de globos de agua de un padre y sus 3 hijos, la naturalidad de una madre que amamantaba a su bebé… en definitiva, momentos que cada uno de nosotros consideraba apropiados para el tema propuesto.

Y después, nos acercamos a una zona de terrazas próxima al Conde Duque, donde disfrutamos de buena comida, mejor conversación y cerveza para acompañarlas. Tuvimos incluso hasta a una ¿¿Celibrity?? en nuestra mesa de al lado, Eva Hache, en una no tan conocida faceta maternal y de pareja.

Photo finish

Con el estómago lleno y bien regado de cañas, enfilamos el último cuarto del concurso, apurando los momentos para dar con la foto definitiva. Mi primer escudero, adelantó su retirada y se fue para entregar su posible foto ganadora, tras poner en común con el resto todas sus fotos y abandonar la elegida en su primer pálpito.

Recorrimos la calle Princesa, en busca de ese instante definitivo que no llegaba y, terminamos en Plaza de España retratando a un grupo de rumanos con pocos posibles tirado en mitad del césped.

Y en Gran Vía, muy cerca ya del punto de entrega final, encontré la inspiración. Un grupo de americanos de Missouri en el que destacaba una pareja radiante. Él portaba la camiseta de la selección, ella vestido rojo y gafas tintadas de tonos rojizos. Tal vez era demasiado obvio o escasamente original, pero se me antojaron perfectos para mi foto candidata.

Y ya, con las ideas más o menos claras, avanzamos el trío superviviente a la zona de Callao, donde se entregaba la fotografía seleccionada y se tenía la posibilidad de imprimir una de las fotos tomadas a lo largo de la fotomaratón.

Después de hacer la entrega y con un último alto en el camino en otra terraza de la zona, el cansancio volvió a hacer su aparición. Satisfechos por una divertida jornada sin más pretensiones que disfrutar del día y tener un buen pretexto para pasar un buen rato sacando fotos, dimos por concluida la jornada y, en la estación de Sol, disolvimos el grupo.

Vencedores y vencidos

No me quedé hasta la proyección final de todos los participantes en la plaza de Callao, algo que, según me han comentado varios veteranos del sarao, es uno de los momentos más especiales de la jornada.

Tras la primera proyección inicial, el jurado presentaba sus 10 candidatas. Y, supuestamente, twitter y los asistentes harían el resto.

Los ganadores y el resto de los 10 seleccionados para la final, podéis verlos aquí. Las decisiones del Jurado no están nunca exentas de polémica, y aunque no veo nada de especial en la primera ganadora, he de reconocer que la tercera clasificada tiene su encanto. Y además (y aunque sea un tópico) para gustos, los colores o las miradas.

En este caso podría decirse aquello que supongo que irritará al atleta que lleva preparando su olimpiada durante toda su vida, lo importante es participar. Lo bueno que en este caso es cierto, y si encima lo haces con buena gente, mejor, imposible.

¡Hasta la próxima!

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One Response

  1. susana
    13 julio, 2012

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