Google, don’t be evil (please)

Hola amigos,
El reciente incidente que hemos sufrido con Google, mezclado con un litro de cerveza fresquita que me estoy tomando y que ha empezado a hacer su efecto me han llevado a una pequeña reflexión y ejercicio de imaginación que quería compartir con vosotros.

El lema de Google como sabéis es “don’t be evil” (no seas malo), pero el bien y el mal son siempre cosas relativas y lo que para Google puede ser el bien puede que no lo sea para los demás. Y además, ¿quién sabe durante cuánto tiempo serán capaces de mantener a la vez este lema y la cuenta de resultados actual?

Las respuestas que se me ocurren y el escenario presentado en este post, que quién sabe si algún día llegará a darse, me dejan muñeco. Seguid leyendo, temblad y arrepentíos, pues el fin está cerca, ya lo anunció George Orwell y lo llamó Big Brother, pues la fría mano de colores con fondo blanco de Google será la encargada de sujetar la trompeta que anunciará el juicio final de Internet y de la sociedad que de ella depende.

Mientras que los de Microsoft han sido siempre los señores malos con maletines y pocos escrúpulos que han forjado el imperio del mal para dominar el mundo (Spectra, que los llama Chema Alonso de coña en su blog “Un informático en el lado del mal“), los de Google han sido los muchachitos innovadores y creativos que representaban el lado simpático de las empresas de informática.

Las sedes de diseño, las condiciones de trabajo en entornos creativos y una cierta aureola de estar en lo último, sin perder la cercanía con los usuarios que lo utilizan millones de veces al día en cualquiera de sus servicios, convierten a Google en esa empresa que nos cae bien, en la que quizá nos gustaría trabajar y que no nos hace sentir incómodos cuando vemos su logo.

En el mundo de los buscadores Google es el líder indiscutible, los que somos veteranos en esto de Internet conocimos Altavista, conocimos Yahoo con sus clasificaciones y conocimos cosicas patrias como el Ozu y el Ole. Cada uno usábamos el que más nos gustaba, pero poco a poco Google se fue convirtiendo en sinónimo de buscador, y a día de hoy sólo han sobrevivido a duras penas Yahoo y MSN (metido a capón en Windows). Ya no hay nadie que piense en un buscador que no piense en Google, y mientras que este tipo de situaciones son consideradas monopolio cuando ocurren con Microsoft, no son mal vistas si vienen de Google.

Sin embargo no es oro todo lo que reluce en Google. Gmail es un servicio de correo que me encanta por su sencillez y potencia y que uso como cuenta de correo principal. Sin embargo Gmail saltó la banca en el mundo del correo gratuito dando 1Gb por la cara y forzando al resto de compañías a seguir su estela.

Resultado, Gmail ha marcado la tendencia en cuanto a este tipo de servicios y se hubiera comido el mercado entero de no ser porque Microsoft tenía hotmail y lo tenía ligado de alguna manera a su servicio estrella en la red, el Messenger.

Bueno, genial ¿no? un servicio de calidad gratuito como el de Gmail sería algo a celebrar, pero como nadie da duros a peseta, un bot de Google lee tus correos y te pone la publicidad al lado según el contenido de tu mail. Quizá no tenga nada de malo, quizá hasta te hagan un favor si tu correo va de viajes y te ofrecen unas cuantas agencias como publicidad en un ladito de la pantalla, pero pensad en las consecuencias que esto tiene y en cómo de dentro de tu intimidad se están metiendo este servicio tan inocente a primera vista.

No quiero que el post me quede muy largo, pero pensad en el resto de servicios que ofrecen, como los mapas de Google maps, que puedes asociar a tus contactos, o el Google health que pretende ayudarte a gestionar tu historial médico y aconsejarte en temas de salud, o el docs o el calendar, … la lista es casi interminable (Servicios de Google) pero todo está orientado a recabar y a centralizar toda la información sobre lo que eres, haces o piensas.

¿Y qué pasaría si Google empieza a ser evil? Qué podría hacer esta empresa con otras empresas en un mundo en el que si no estás en Google no existes, un mundo en el que si Google decide excluirte dejas de existir. Imaginad que Google decide que para aparecer en sus resultados cada empresa, cada web, cada sitio, debe de abonar por ejemplo 1$.

¿Os imagináis la cantidad de dinero que supondría esto si sólamente decidieran pagarlo digamos la mitad de lo que hay en Internet que desea ser buscado y encontrado en Google, el buscador único? Esto que parece extraño no lo es tanto, y ya existen medios de subir tu web en la lista de resultados en una búsqueda de Google, previo pago por supuesto.

Y para nosotros, pequeños ciudadanos de este mudo tecnológico ¿qué podría suponer? Google sabe dónde vives, lo ve en tus contactos y en tus mapas de Google maps, que con la resolución que tienen actualmente yo que vivo en un ático en Madrid puedo distinguir la ventana de mi habitación. Un poco más de resolución y me verían los gayumbos tendidos.

Google sabe cuáles son tus gustos y tus vicios más secretos. Y lo sabe porque sabe lo que buscas, sabe los links en los que has hecho click y puede asociarlos a tu cuenta de Gmail, con lo que sabe también lo que te escriben tus amigos, tus amantes o tu jefe. ¿os imaginais lo que podría ser que Google le mandara las últimas búsquedas o los ultimos sitios que has visitado a tu novia o a tu jefe? Podría hacerlo, a través de tus contactos tiene sus direcciones.


Google sabe si te conectas más por la noche o por el día, si lo haces desde casa o desde el trabajo, e incluso entre las nuevas posibilidades de negocio estaba (o está todavía) la de un servicio wireless gratuito para que la gente se conecte a Internet desde puntos de acceso Wifi, lo que significaría que también sabrían dónde estás físicamente en cada momento. La idea sería la de ofrecerte busquedas cercanas a dónde te encuentres (quiero restaurantes italianos a menos de 1km de donde estoy ahora mismo), pero quién sabe para qué más cosas podría usarse.

Imaginaos sentados en vuestro ordenador, y a golpe de un par de clicks poder saber de cualquier usuario de Internet qué piensa, qué hace, qué escribe, qué páginas visita, dónde está, dónde vive, qué fotos ha hecho, cuándo se va de vacaciones y dónde, con quién intercambia correo y qué pone en esos correos, cuál es su estado de salud, cuáles son sus gustos, sus aficiones y sus secretos. Imaginad que podéis. Google puede.

Please Google, don’t be evil.

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