Juana I de Castilla, cuerda en un mundo de hombres


Uno de los personajes históricos que mas me han interesado sobre todo por el mito que se crea en torno a ella es la reina Juana I de Castilla (Toledo, 6 de noviembre de 1479 — Tordesillas, 12 de abril de 1555). En efecto, es esa en la que estáis pensando encarnada magistralmente por Pilar López de Ayala, y a la cual me niego a llamar con ese adjetivo que creo poco acertado y muy discutible.

Juana fue la tercera hija de Fernando e Isabel, Reyes Católicos Apostólicos y Romanos y heredera del reino tras una serie de avatares fúnebres que la llevaron a convertirse en una mujer odiada y amada en igual medida. Creo firmemente, espero no errar en mi afirmación, que su vida estuvo esencialmente influenciada por toda una serie de personas, casi siempre hombres, que quisieron llevar las riendas de un personaje que podía ser trascendental para la vida socio política del “país” (que concepto utilizar para una Castilla, un Aragón y un futuro imperio?). Juana representaba la unión de la gran Castilla con la importancia económica y exportadora de Aragón, la primera puesta en común de dos reinos en pos de una conquista política frente a las otras potencias europeas. Juana heredera, tras la muerte de sus hermanos Juan en 1497 e Isabel una año después, se convertía en el centro de las miradas de reyes, nobles y villanos con sólo 17 años.

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El primer designio firme que tuvo que afrontar fue el de su matrimonio concertado y estratégico a fin de reforzar los lazos con el Imperio Germánico, así Juana debió casarse con Felipe, y su hermano Juan con la hermana de éste, Margarita. Con 15 años marchó a Flandes a cumplir lo proyectado por sus padres, se casó con el bello Felipe y le dio una amplia descendencia que llenaría los tronos de España, Portugal, Dinamarca, Hungría… El matrimonio impuesto fue celebrado por Juana, ya que se enamoró de su esposo y él, según cuentan, de ella, por lo menos en los primeros momentos. Sin embargo, la mala fama de mujeriego del esposo y la constatación de que éste mantenía relaciones extramatrimoniales perturbaron la tranquilidad y posiblemente los nervios de Juana, surgieron los celos y los enfrentamientos, y lo que muchos llamaron locura. Evidentemente a cualquiera en esa situación se nos desborda la imaginación nos sumimos en un dolor irreparable y caémos en estados de ánimo poco saludables, locura quizá, problemas de nervios y depresión seguro, pero sobre todo una muy buena excusa para sus detractores que utilizaron los problemas de Juana mujer contra Juana reina.

Tras la muerte de sus hermanos se convirtió en heredera de los reinos de Castilla y Aragón, Navarra, Mallorca, Nápoles, Sicilia y Valencia y Condesa de Barcelona. Comprendamos con esto cual era la magnitud del personaje, reina y madre de reyes, y todos los ataques que pudieron existir en contra de la mujer Juana. A partir de aquí y sobre todo, de la muerte de su madre Isabel en 1504, la vida de Juana va a ser un devenir de pugnas de poder, de malintencionadas proposiciones y de acciones políticas influenciadas siempre por una serie de hombres que considero determinantes en la forja del mito de su locura, su padre, su marido y posteriormente su hijo.

¿Qué pintaba Juana en un mundo de hombres? La reina a la que apoyó el pueblo, fue la reina a la que detestaron sus hombres por la inteligencia y el poder que atesoraba, el miedo les venció y como una de las mejores soluciones posibles optaron denostarla y enviarla al ostracismo de la locura.

Es cierto que tuvo fases en su comportamiento de cierta enajenación mental como el cortejo fúnebre que preparó para trasladar el cuerpo de su marido, pero en la época era habitual transportar los restos mortales de un rey o consorte, aunque en este caso fuera mas solemne y truculento que en otras ocasiones, porque ella, una mujer que amaba, no se quiso separar del cuerpo de su esposo.

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Juana no mostró en ese tiempo interés por el reinado, para mi ésta nos es una muestra de locura, sino de coherencia total, el dolor por la muerte de alguien tan querido puede desarrollar una falta de interés en el desempeño de funciones “laborales” o de otro tipo. Si es cierto, que durante una etapa Juana abandonó totalmente la vida y quiso morir encerrándose en Tordesillas. Allí permanecía cuando en 1520 se produjo el levantamiento Comunero, que la reconoció como soberana en detrimento de su hijo Carlos I, y reconocía además que el estado de la reina era consecuencia de un complot para deslegitimarla y apartarla del poder. Juana legitimó este movimiento, aunque ella no pretendía entrar en conflicto con su hijo si que intentaba defender sus derechos como reina. El gran emperador con su ejercito finiquitó en pocos días y encerró a su madre en el actual Convento de Santa Clara para siempre.

Creo que la reina Juana ha sido juzgada muy duramente por historiadores e historia, y que su personaje no fue mas que una víctima de ambiciones propias del siglo XVI y víctima de los hombres que no entendieron que es el amor y el dolor.

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6 Comentarios

  1. Lucía
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  2. Call me Ishmael
    4 febrero, 2008
  3. De Cabo
    5 febrero, 2008
  4. J. de la Vega
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  5. Linda Carlino
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  6. Rubén Nicaragua
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