Dialogo de besugos… por un besugo.


Hace algunas semanas dejaron caer por este blog un artículo sobre los dialogos de besugos…   y me recordó a una época muy besuga de mi vida.  Me pareció una casualidad . Así que el otro día cuando pasé por casa de mis padres recuperé algo del pasado que os he traído aquí.

Lo cierto es que en aquella época, quince años atrás (y hoy también), me encantaba el humor absurdo, tanto aquellos dialogos para besugos… como sobre todo, y a los que trataba imitar en vano, Faemino y Cansado, o Monty Python.  Y como siempre me ha gustado esto de escribir (casi tanto como criticar a los personajes de Lost)… pues bueno intenté hacer mis pinitos. No es que sea una maravilla… pero me conformo con que acaparen menos insultos que el hecho de imaginarme a Hurley abriendose paso a través del parabrisas tras chocar con la palmera… Ahí va … y que consté que no tomaba ninguna sustancia psicotrópica cuando lo escribí. Por cierto, el próximo viernes 15, al menos 2 monólogos de humor absurdo en la última actuación de la temporada de los Críticos Cítricos (www.criticoscitricos.com)  (¿te lo vas a perder?)

(Un hombre entra en una librería y se dirige al dependiente)

CLIENTE: ¡Buenos días!.

LIBRERO: ¡Buenos días!.¿Qué desea?.

C: Quisiera una enciclopedia carente de fundamentos.

L: ¿Para un trabajo de historia?.

C: No, no, de carpintería.

L: ¿De carpintería?.

C: Sí, para sostener un armario.

L: Lo siento, pero esto es una librería seria.

C: Seria sería antes, porque ahora, por lo que veo, venden ustedes el “Don Quijote de la estepa”, en lugar del de La Mancha.

L: Sí, pero es que este nos sale más barato.

C: Entonces, ¿No importa ya la cultura?.

L: Sí, sí, precisamente la importamos de Letonia.

C: ¿Pero eso no es un engaño?.

L: No, es una república báltica.

C: Pues mire eso no lo sabía.

L: No me extraña, como sólo lee enciclopedias carentes de fundamentos.

C: Oiga, no se crea que le voy a permitir que haga juicios “a priori” contra mi persona.

L: Perdóneme, pero no me estoy metiendo con su persona, sino con el ente irracional que habita en ella.

C: ¡Por favor!.¿No me estará insultando de nuevo?.

L: No, sólo pretendía realizar una disquisición filosófica.

C: ¡Ah!.Pues si lo consigue,vendamela.Tengo oído que sostienen muy bien los armarios.

L: Disculpe, pero yo no vendo mis ideas.

C: ¿Por principios?.

L: No, por carencia.

C: Pues tenga cuidado que yo conocí a uno que por eso se quedo calvo.

L: Sí, pero esa carencia sería de pelo.

C: ¡Eh!,¿cómo es posible que lo sepa?.

L: Yo sé mucho.Vivo rodeado de libros.

C: Claro, y así siempre se pega algo.

L: No sólo es que se pega, en ocasiones también he leído alguno.

C: ¡Jo!. Admiro a las personas como usted.

L: ¿Con cultura?.

C: No, con gafas.Yo es que soy miope y no puedo leer.

L: Ah, claro, por eso es usted tan gilipollas.

C: Por eso, y porque mi padre lo llevaba en los genes.

L: Pues yo en eso tengo suerte, mi padre no tenía genes.

C: ¿Y cómo le transmitió la información sobre su persona?.

L: Por el boca-oreja es mucho más fácil.

C: ¡Qué suerte tienen los libreros!, ¡cuanto saben!. Creo que finalmente me compraré una enciclopedia normal para ver si también se me pega algo.Deme una, pero que sea baratita.

(El librero busca entre las estanterías).

L: Tome, es la más barata que tengo, aunque no tiene orden alfabético.

C: Es igual, no me sé el abecedario.

L: Hace bien, que luego con tanta letra se acaba arruinado.

C: Bueno, me marcho. Hasta la vista, gracias, y recuerdos para la familia.

L: Adiós, …  .Oiga, ¿y para el armario?.

C: Bueno, bueno.Para el armario también recuerdos. 

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Acerca del autor

One Response

  1. De Cabo
    13 junio, 2007

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