Restaurant La Poste, Riedisheim – Francia. Guía de restaurantes Paca Garte


La pasada noche se entregaron las nuevas estrellas de la Guía Michelín. Y eso había que celebrarlo en nuestra Guía Paca Garte… criticando un restaurante que ya consiguió estrellas en ediciones anteriores.

Como un futbolista al jugar la primera vez en el Bernabeu, como un cantante de opera al debutar en la Scala de Milán, como un alcohólico al visitar la fábrica de Jack Daniels… así me sentía yo al visitar este restaurante.

Enfrentarme a un chef francés con estrellas Michelin en su currículo, era un reto y un honor a la vez. Debía evitar a toda costa dejarme llevar por el paternalismo de un paladar engatusado por sus sabrosas recetas. Mis críticas no deben escribirse con el corazón, sino con el culo ( y como el culo, pensará algún detractor lenguaraz)

Tenía una misión de servicio público entre manos, bueno literalmente suelo tener otra cosa entre manos cuando voy al servicio, pero seguro que me habéis entendido.

Dejémonos de prolegómenos estériles. Retiro metafóricamente la servilleta de mis piernas, me levanto, y me dirijo libreta (y móvil) en mano a la “toilette”.

laposte


El restaurante La Poste está ubicado dentro de un acogedor caserón. Al salir del comedor y recorrer los pasillos hacia el baño, pensaba: “por fin, en este sitio se ha de cagar como en casa, porque es … una casa”.

Al llegar frente a la puerta del servicio me santigüé, toqué la alfombra y me adentré dispuesto a jugar el partido de mi vida. No tardé en captar algunos detalles únicos que conferían a este restaurante la vitola de super clase. A saber: bote de colonia en el lavabo, una maceta, un montón de toallas made in Portugal, y un radiador del tamaño de un oso erguido.

extras

Sin embargo, como bien saben los tipos adinerados que cenan aquí con frecuencia, no es oro todo lo que reluce. La colonia no podría ser descrita como un exquisito perfume francés más bien como un hibrido entre Nenuco y Varon Dandy que posteriormente despertó miradas maternales en las féminas del local y piropos acompañados de besos furtivos procedentes de los camioneros que nos cruzamos por la carretera. La maceta era de plástico… que digo yo que si pones una planta que sea real… que en un restaurante de calidad como éste, no creo que a los clientes les de por mearse en ella (por tentador que resulte)

Nada que objetar a la calefacción, debería venir de serie en todos los baños. Y por supuesto, nada que objetar a las toallas. Si las pilla una excursión de jubilados españoles… hacen el ajuar para sus nietos.

apichadescubierta

¿Y lo importante? ¿Qué pasa con lo importante? Bueno, pues podría haber pasado con alto la configuración a picha descubierta de sus tres meaderos. Pero no voy a pasar por alto… el cagadero único. Estuvimos tan cerca de la nota perfecta…. Sin embargo esto no lo voy a consentir. No aquí. La puntuación máxima ha estado a punto de caer, pero no puedo darla. ¿De qué sirven cinco tenedores si solo se tiene una taza?. ¿Qué hacer si está ocupada?. ¿Abonar la maceta, limpiarme con una suave toalla, y perfumar mi culo con la “carrefourica” colonia al calor de la calefacción, mientra contemplo a tres gabachos orinar cuasi en corrillo?
No, por ahí no paso. La puntuación máxima queda para otra ocasión.

En fin, pasemos ya a la valoración Paca Garte,

  • Número de tazas: 1
  • Número de urinarios: 3
  • Seca-manos de aire: no
  • Toallas: De las de mi abuela
  • Papel Higiénico:
  • Nivel de Limpieza: brillante
  • Escalafón de Paca Garte:
  • Acogedor – 3 barquitos
  • Recordad, es hora de hacer que se pringuen aquellos a los que no le importa que nos pringuemos nosotros. Hagamos de este mundo, un mundo mejor.

    Por ello si queréis denunciar o ensalzar a algún restaurante os agradeceremos si mandáis un email a

    guiapacagarte@gmail.com

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