Cosas que odio con toda mi alma: Los paraguas


Se despide el año con lluvias, y yo voy a despedirlo volviendo a mi estilo “sar-caústico” del que ese concurso al que debéis seguir votando aquí me había apartado un poco.

Hoy es el día idoneo para cargar contra uno de los inventos menos desarrollados en los últimos siglos. Uno de esas cosas que odio con toda mi alma: Los paraguas.

No se sabe a ciencia cierta quién inventó el paraguas, pero pondría la mano en el fuego por que fue un español. Dos razones avalan mi teoría. Los españoles somos especialistas en ponerles palos a las cosas para crear inventos (por ejemplo la fregona,el chupachups y el pollo al ast), y, sobre todo, que los paraguas… ¡son una chapuza!


Empecemos por el daño moral que infringen. Si no te los llevas y te mojas te sientes gilipollas por no habértelo llevado. Si te los llevas y te mojas, te sientes gilipollas por cargar con un invento que no protege mucho más que la capucha.

Hay muchos condicionantes para que un paraguas cumpla la función para la que fue diseñado y por eso son un fracaso.

  1. En primer lugar el diametro del paraguas tiene que ser mayor que el de tu cuerpo. Y no hace falta ser Hugo de Lost para que esto no se cumpla. Basta con intentar usar un paraguas para dos personas, o basta con llevar mochila y entonces te saldras de sus límites. Lo malo de esto es que lo que sale de estos límites se cala el doble por el efecto canalón de las esquinas del paraguas.
  2. En segundo lugar la lluvia debe caer perpendicularmente sobre el suelo. Y como tiene la insana costumbre de cargar hacia un lado u otro… pues acabas irremediablemente medio calado.
  3. No debe soplar viento. El viento es el principal enemigo de los usuarios de paraguas y el mayor aliado de sus vendedores. Por mucho que a Mary Popins le ayudase a volar, a la mayoría de incautos usuarios de paraguas les supone una lucha desigual en la que intentando enfrentar el paraguas al soplido de Eolo… sólo se consigue la fractura de varillas y posterior cabreo.
  4. Debes estar quieto. Salvo en el caso de que seas la Pantera Rosa, la lluvia no se genera por una nubecita que se aposenta sobre tu cabeza. Asi que al andar ( y no digamos ya correr) con paraguas acabaras calado. A esto se le une que cuanto mas cerca llevas el paraguas de la cabeza para calarte menos visibilidad (del gran angular de tus ojos) tienes y más facilidad para pillar charcos de 30 centímetros de profundidad.

En resumen el paraguas es un invento más antiguo que el tebeo que sólo es util si estás quieto, llueve perpendicularmente y sin viento, y lo que intentas proteger tiene un diametro holgadamente inferior al del diabólico cacharro éste.

Por si esto fuera poco, los paraguas tienen una tendencia a extraviarse mayor que un niño al salir de un tiovivo. Son incomodos de transportar, plegados y desplegados. Es difícil encontrar un sitio para dejarlos cuando están calados. Cuando eres alto, los paraguas ajenos tienen tendencia a clavarse en tu cabeza. Pueden causar lesiones de muñeca ante una ráfaga sorpresiva de viento. Ah, …. Y lo que más me jode…. Cuando te los pegas a la cabeza, capturan algunos de tus cabellos y te los arrancan de un tirón.

Estoy seguro que hay científicos japoneses capacitados para dar un salto tecnológico de envergadura en la ciencia de la protección frente a la lluvia. Por supuesto algo más allá del botón de abrir y cerrar automaticamente el paraguas… sí, ese botón que se estropea al tercer uso y que convierte tu paraguas automatico en un paraguas manual que te pellizca cada vez que lo abres y lo cierras.
Los paraguas, esa cosa que las madres intentan colacarte en cuanto caen tres gotas. Sí, sin duda, odio los paraguas con toda mi alma.

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One Response

  1. De Cabo
    31 diciembre, 2009

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