Cómo entrar a una tía III. En busca del Imperio Cobra.


En el post anterior dejábamos a nuestro anónimo protagonista, icono estereotípico del gremio de los negados, al borde de la gloria.

Después de quedar probadamente demostrado cuán difícil es la labor de entrar una tía, llega el momento de contar que lo peor está por llegar.

Frente a sus ojos, estaban los labios abiertos de la chica cual cofre repleto de riquezas por descubrir. Metáfora cursi que me viene bien para explicar que a la hora de buscar un beso, la ruta del tesoro nos llevará hasta las puertas del Imperio Cobra.

Al igual que los hombres con don, los cristianoronaldos de la disco, cuando miran de frente los labios de una chica ven una noche de sexo, y el beso como un puro y sencillo trámite intermedio… En el otro extremo están los hombres que no saben entrar a una chica, los ivancampo de la pista, que al mirar una boca sólo ven un fracaso en ciernes, y el ósculo como la sorpresa inesperada que puediera poner el punto final perfecto a una noche llena de estrés.

Por eso se lo piensan mil veces antes de intentar besar a la chica. Hay quién se lanza a por el beso y quién espera a que se caiga maduro del árbol. Nuestro protagonista sería más de este tipo. Aún así no quiere decir que se quede parado. Técnicas no nos faltan… pero a cual peor.

Llegados a estas alturas de la noche, con la boca seca por culpa de los nervios y la conversación fantasma*, seguramente intentará la técnica del careto tocinete. Consiste en mirarla con ojos de corderito, forzar un silencio y dejar el labio inferior ligeramente vencido hacia abajo. En teoría se busca que la chica, enternecida, sienta la atracción de tan sabroso cebo y sea ella la que de el paso definitivo en busca de tu boca semi abierta. Hay dos enemigos de esta técnica: el sarro y el tocinete extremo. Esto último sucede cuando nos pasamos con el gesto y entre el labio caído y la cara de pena, se borra cualquier resto de inteligencia del rostro… vamos, que se nos queda cara de tonto.

Si estás más de 30 segundos con cara tocinete y ella no se lanza. Considéralo un fracaso, pero no te rindas. Es sólo una batalla no la guerra. Utiliza ahora la táctica de… “la cámara lenta”. Consiste en acercarte a los labios de la chica a razón de un centímetro por minuto. Irás tan despacio, que para cuando se quiera dar cuenta estarás lo suficientemente cerca para que no te pueda evitar. Lo malo, es que con mentalidad de fracasado, puedes cometer un error garrafal: centrarte en el medio en lugar de en el fin. Vamos, olvidarte que tu destino es su boca, y focalizarte en aproximarte. Llegando hasta un punto que cuando ella espera un beso tú le metes un cabezazo.

No importa. Puedes probar otro método lamentable, como el de voy a decirte algo al oído y te beso el cuello como sin querer. Pueden pasar dos cosas: que el mero roce de tus labios desate su pasión incontrolada y acabéis haciendo el amor sobre la barra del bar en medio del gentío, o, el más probable… que ella te mire con cara de “¿me has besado, idiota?” y tú le respondas con cara de “que va, que va, yo sólo estoy por aquí hablando al oído”.

Eso sí los verdaderamente negados en el arte de entrar a las tías, ni siquiera tienen técnicas de acción. Pretenden conseguir el beso de a base de conversación…. Algo que cuando sucede se conoce como el triunfo del desgaste o victoria del cansino. Aunque normalmente, como imagináis, acaba en desastre. Al principio se intercalan sutiles indirectas del tipo “besar es un arte poco apreciado” o “tienes unos labios muy bonitos”, pero según pasa el tiempo la impaciencia (el ansia viva) te lleva a decir cosas como “¿me darías un besito?” o la frase por antonomasia del fracasado: “¿te importa que te bese?” Esto es facilitar la tarea a la chica, porque soluciona la incómoda labor de rechazo con un simple “no, gracias”.

Un negado en el arte de entrar una tía, puede utilizar varias de estas técnicas la misma noche, y con la misma chica por supuesto… Porque un fracasado no entra jamás a más de una chica una noche. Si suena la flauta, triunfa, y si no suena… tardará varias semanas en reponerse y recuperar el valor para volver a la acción.

El caso es que lo haga como la haga, el punto final, el clavo ardiendo al que llegará en el momento en el que se enciendan las luces y suene la música de cierre del local es por supuesto “el beso a la desesperada”. Es aquí donde en décimas de segundas puede cambiar el destino. Es aquí donde se adentra en los procelosos terrenos del Imperio Cobra. Sí, porque en el 99% de los casos es lo que obtendremos a cambio: la cobra, también llamada el avión. Si el ataque es persistente se puede llegar a ver la cobra de 360º, también llamada la niña del exorcista. Si estás borracho, se conoce como la vuelta al mundo en globo…

Aunque este tipo de ataques parecen no abocados a la boca. Vamos a pensar que esta vez no fue así. Que después de 3 cubatas te decidiste a hablarla, que no supiste muy bien que decirle pero que le hizo gracia, que utilizaste varias técnicas de acercamiento para decidirte a entrarla y ella aguanto estoicamente tu patetismo por razones misteriosas, hasta que por fin, no sabemos muy bien porque extraños designios del destino … se dejo besar por tu beso a la desesperada.

Y es que creo que ha quedado sobradamente demostrado lo difícil que es entrar a una tía. Pero también hay que reconocer que a veces, sólo a veces, cuando los astros se alinean y ella te sonríe después de un beso… el sufrimiento queda compensado.

*conversación fantasma: conversación de relleno que tienes con una mujer mientras piensas en como besarla, puede durar horas, pero al día siguiente no recordaras ni una palabra… como si no hubiese existido nunca.

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