Los calzoncillos de la suerte


Hay dos leyendas urbanas muy conocidas entre los hombres: la del amigo que usó el Jet Extender con unos resultados sorprendentes tanto para él como para su entorno más intimo, es decir: su novia, la enfermera que lo atendió, el médico que lo examino, el cirujano que colgó el video en el youtube, los millones de gente que vieron el video, el jurado del concurso de la solanácea 2010 que nunca había visto una berenjena de un color violeta tan intenso. Pero visto que todavía el cirujano no sabe quitarme el aparato, quitar el aparato a mi amigo, ya hablaremos de la otra leyenda urbana: (aquí tomad una voz profunda estilo Iker Jimenez en Millemiun): los calzoncillos de la suerte ¿ Mito o Realidad?¿Leyenda o Tradición ¿ Estafa o Magia Negra (sobre todo la parte de detrás)?.
Hay teorías y estudios científicos sobre cómo se eligen los calzoncillos de la suerte, pero está claro: por muchos hombres, los calzoncillos de la suerte son los que llevabas tu primera vez. Y aquí vienen los primeros problemas, porque si has sido precoz en la iniciación de los placeres carnales, es muy probable que los calzoncillos que llevabas ese día los hubiera elegido tu madre: Esta claro que este día a la chica de más o menos tu edad le pareció muy tierno. Ahora, perseverar a llevar a los treinta añitos unos calzoncillos con un Snoopy o un Mazinger Z pone a prueba tu virilidad pero sabes ya que son tu única esperanza de poder triunfar porque contar únicamente sobre tu físico atractivo es como esperar que te toque un Goya por el video de tus vacaciones en el Jacuzzi de Marina D’Or .

Ya no se han quedado de un blanco inmaculado, han acumulado más ADN que Horacio Caine en toda una temporada de CSI, y más bien parece una reproducción minimalista del techo de la ONU de Barceló: “Desde la puerta, se ve todo en tono blanco, verde y gris pero desde la presidencia se ve una multitud de colores”. A cuanto a Mazinger Z se ha quedado más pálido que Zapatero cuando supo de la crisis. Por mucho que tu veas con los ojos de tu infancia en esta mancha informe el personaje favorito de tu adolescencia, la mujer que llevaste hasta tu alcoba de lobo solitario no le va a ver con los mismos ojos “ esta mancha?” “Mazinger Z”, “¿Eres gilipollas ¿”, “Oye q me los compro mi madre” “ pero tío ¿qué edad tiene?”… Y la mujer en este momento se va murmurando entre sus dientes lo mal de la cabeza que están los tíos. Tú te quitas los calzoncillos con el arma de Mazinger Z lista para disparar, acercas los calzoncillos a tus ojos para confirmar emocionado que esta mancha si es Mazinger Z, y en este momento preciso es cuando la tía entra de nuevo para coger su bolso que había olvidado gritando “he vueltoooo”, de sorpresa tu arma dispara, y la tía vuelve a desaparecer murmurando que prefiere cambiar de acera antes que de aguantar a tíos patéticos que le ponen oler sus calzoncillos sucios.

Un consejo chicas: nunca quiteis los calzoncillos de la suerte con los dientes en un momento de pasión erótico-festivo-salvaje. Dudo que después de años de lavadoras con el super detergente glotón de bacteria los calzoncillos de una irreprochable calidad de algodón en su época de compra superen la prueba de vuestras incisivas carnívoras. Explicar a vuestro dentista porque tenéis de un golpe tantos hilos de algodón entre los dientes podría ser una situación por lo menos delicada al menos que sea a vuestro propio dentista con quien habéis intentado la atrevida maniobra…Sin contar además la bronca tremenda “ Pero que has hecho, tia, era mis calzoncillos de la suerte de todo la vida, estás loca o qué?”, y prefieres irte antes de seguir encerrado con una tía que no tiene ningún respecto para Mazinger Z. Es cuando la puerta se cierra detrás de ti que te das cuenta que estabas en tu propia casa, que estas en pelotas en tus escaleras, que hace un frio de cojones y que por supuesto las llaves están dentro. En las escaleras aparece la vecina de 80 años con una grande sonrisa en la boca mientras su mirada no pierde un detalle de tu anatomía. Y empiezas a entender que sin tus calzoncillos de la suerte la vida va a ser muy pero que muy difícil.

No se puede reemplazar unos calzoncillos de la suerte: cuando se rompe o se pierde, ya estas acabado o casado, perdonar la redundancia. Han desaparecido para siempre como la acné juvenil, el primer amor de tu adolescencia, los partidos de futbol entre colegas del barrio, las canciones del verano, pero mientras los tengas hay que tener esperanza que esta noche sea la noche donde tus calzoncillos de la suerte encuentras unas bragas de la suerte. Con tanta suerte reunida, solamente algo bueno puede ocurrir no?

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