El Abuelo Cebolleta presenta: La vuelta al cole.


Estos días posiblemente estés atrapado por esa enfermedad conocida como depresión post-vacacional, que en mi oficina llaman “haber estudiao” , y que yo denomino como “deprimido no es que esté pero rascándome los huevos en la playa estaba uno mejor”.

Haciendo memoria, como suelo hacer 23 horas al día, he llegado a la conclusión de que la vuelta al cole no es que fuera agradable, pero tenía ciertos alicientes que hacían del mes de Septiembre un mes un tanto excitante gracias a sus rituales de regreso. ¿Cómo sería si los importáramos al trabajo?

En primer lugar debería estar prohibido incorporarse al trabajo nada más regresar de tu destino vacacional. Necesitas al menos una semana para intercambiar historias del verano con tus amigos mientras apuras los últimos días de piscina. Imprescindible hablar de las chicas que has conocido. Si tienes pareja, es posible que nos hayas conocido ninguna, pero entonces dejarás a los solteros el turno más largo de palabra y tú solamente describirás los mejores topless que has contemplado y como tu novia/mujer te cazó siempre in fraganti a pesar de las gafas de sol. Algo no ha cambiado, sigues pensando que deberían abolir los anuncios de “la vuelta al cole” de El Corte Inglés. Son tan deprimentes…

En segundo lugar irás a la oficina pero no a trabajar. Simplemente irás a renovar el contrato, y a ver las listas en las que publican quién serán tus compañeros de trabajo este año. Es posible que conserves a algunos de los antiguos amigos, pero siempre habrá cambios y conocerás gente nueva. Buscarás con avidez a la chica que te gusta en esa lista. No, no importa que estés casado, porque probablemente te pase lo mismo que en el instituto… que ni te atrevas a hablar con ella. Pero seguro que los días se te harán más cortos perdido en tus fantasías. Obnubilado con las sonrisas que le dedica a otros.
El jefe también te lo han cambiado como cada año. Recuerda que si no te suben el sueldo podrás decir que te tienen manía, pero que si vas todos los años con la misma historia volverás a oír en casa: “¿qué pasa que va a resultar que todos te tienen manía a ti? Trabajar más duro y hacer menos el vago es lo que te hace falta a ti.”

En tercer lugar antes de incorporarte definitivamente tendrás unos días más para comentar con tus amigos la jugada, salir de fiesta, y con unos cuantos grados de alcohol de más en el cuerpo dejar fluir tus deseos para el nuevo curso que está a punto de comenzar: los laborales, los familiares, los sentimentales… Tus amigos del instituto no son tus mejores amigos porque los conozcas desde hace más tiempo, lo son porque eran con quién compartías tus sueños… y, bueno , también porque te sujetaban la frente cuando potabas después de haberlos compartido.

Por último el primer día de regreso a la oficina siempre será en viernes. El nuevo jefe os contará la planificación del año en media hora, y llegarás a tiempo de comer a casa.

No sé qué pensáis vosotros, nietecillos. Pero ahora tengo claro que me gustaría que la vuelta al trabajo fuese como la vuelta al cole.

No obstante, y para que quede claro y ante testigos: ¡Me cago en los corticoles!

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