La Duquesa de Alba podría no haberse casado por amor.


Hoy los medios de comunicación no hablan de otra cosa. Es la boda del año de este mes. Se habla de invitados, de los detalles del banquete, se habla hasta del amor en la tercera edad. Cuanta hipocresía.

Parece que hay una especie de pacto tácito ( o no tan tácito, que sabe Dios donde llega la influencia de la duquesa) para no hablar de algo que salta a la vista: es una boda sin amor. Una unión desigual. Chirria con sólo verla. Todo el mundo lo sabe, pero nadie lo dice en alto… ¿Qué puede haber visto Cayetana en ese hombre? ¿Qué oscuros intereses esconde la duquesa?

¿Por el interés te quiero Alfonso Diez?

Es obvio que Alfonso Diez se casa por amor. Ella es la mujer ideal. Tiene todo lo que un gerontófilo, mitómano, aficionado a las antigüedades y amante de los quelonios pudiera desear. Tiene un cuerpo de pecado que ha sido portada de Interviú. Y además, aunque sea un detalle que pueda pasar desapercibido ante unos ojos cegados por el amor, la duquesa posee algún dinerillo y tierras.

Sin embargo él es un don nadie. Un sexagenario soltero es como un joven borracho que no ha ligado a las seis de la mañana: puro excedente social. Un tipo apático y desganado como solo puede serlo un funcionario estereotípico. Anodino y mediocre en lo físico, nunca llegará a ser portada del Men’s Health a muchos años luz del canon de belleza masculina andaluza que pudiera atraer a alguien como Cayetana: Bertín Osborne. Seguro que para la duquesa no ha pasado tampoco desapercibido su poco más de mileurista sueldo y sus escasos bienes. Es imposible que esté enamorada.

No entiendo como Alfonso no tiene amigos que la adviertan que la duquesa se está casando con él por interés. Que lo está utilizando. Que una vez lo haya usado para sus oscuros propósitos probablemente se deshará de él y le romperá el corazón.

Hombre, claro, claro, tampoco es que hable esta mujer...

¿Cuáles son estos oscuros propósitos? Eso es algo que ciertamente desconocemos, pero podemos aventurar algunas posibilidades.

– Fama: los años de fulgor de Cayetana ciertamente parecían haber pasado y esta relación nos la ha devuelta a primer plano. ¿Casualidad?, no lo creo. Lo único que me sorprende es que no se haya casado con un ex-concursante de Gran Hermano.

– Dinero: Sí, dinero. En el estado que está la economía mundial, y con las revueltas del 15-M y otras similares por todo el mundo, es posible que la duquesa se haya buscado una fuente segura de ingreso como es la de un funcionario, simplemente por si las hordas obreras declaran la revolución y expropian el patrimonio a los nobles.

– Sexo. No hay que ser un adivino para deducir que, asumiendo que la duquesa tenga el pelo igual por todos sitios, a Cayetana hacía mucho que no le soplaban el diente de león (valga el símil). Es la típica tía que impone por su fama y a la que los tíos no se atreven a entrar. Se habría aprovechado del amor de Alfonso para dar salida a todo el furor uterino acumulado.

– Traducción simultánea. No sé puede decir que el cirujano plástico de la duquesa sea un número uno, a no ser que pretenda a propósito convertirla en un clon de Niki Lauda. Se le fue la mano tensando su piel y ahora ella no puede alisarse el pelo sin que se le salten los puntos y, lo peor, apenas puede hablar, y desde luego se la entiende a duras penas. Sólo un funcionario como Alfonso podría aceptar sin rechistar algo tan monótono y desesperante como convertirse en su traductor simultáneo… Próximamente, comprobaremos esta teoría.

Lamentamos ser trasmisores de malas noticias en el día de su boda, pero ya que no se lo han dicho sus amigos, se lo decimos nosotros. Alfonso, ten cuidado, Cayetana podría haberse casado por interés.

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2 Comentarios

  1. Zyrtab
    5 octubre, 2011
  2. Call me Ishmael
    6 octubre, 2011

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