Cosas que odio con toda mi alma: Los comentapelis.


Recupero hoy esta sección, oda a la inquina gratuita por fascículos, que casi había relegado al olvido tras una etapa benevolente de mi vida.

Pero como diría mi madre “la paciencia tiene un límite y el mío se está agotando”, en concretó el mío se agotó el pasado sábado en el cine. Poco podía sospechar cuando la taquillera nos preguntó si preferíamos la fila 9 o fila 7 que dos horas de martirio estaban en juego tras esa inocente cuestión. Debí decir fila 7. En la fila 10, justo a mi espalda, el mejor lugar para dar por culo, se colocó un grupo de comentapelis.

Hay muchas cosas que pueden hacer tus vecinos de butaca en el cine para sacarte de quicio: hablar por el móvil, meterse mano entre sonrisas cómplices o deglutir alimentos haciendo ruido. La falta de educación o los bajos instintos condicionan estos comportamientos, que aun siendo reprobables, pueden gozar de mi comprensión si hago un ejercicio de forzada empatía.

Pero, ay amigos, cómo empatizar con esos borregos verborreicos que comentan sin ton ni son todo lo que ocurre en la pantalla. Gente que lanza perogrullada tras perogrullada al silencio de la sala.

Sus comentarios se pueden estructurar en varias categorías:

– Aportaciones vitales: Observaciones sagaces que pueden pasar desapercibidas para el resto de mortales… invidentes. Como por ejemplo: “lleva una pistola”, “está desnuda”, “está llorando”. Viendo “La matanza de Texas” puede llegar a decir “ese va a ser el malo” cuando aparecer Leatherface con una sierra mecánica en la mano.

– Pitonisas del corto plazo: Comentarios que adivinan lo que va a pasar en los próximos dos segundos de película. Del tipo “menudo puñetazo le va a dar” cuando Bud Spencer se arremanga, o “la va a besar” cuando Richard Gere inclina a su partenaire con un abrazo.

– Asesoramiento a los personajes: Gente que habla a la pantalla, como si los personajes les pudieran oír. Suelen ser personas que frecuentan mucho los estadios de fútbol. En las películas de terror, ellos son los que dan miedo con comentarios en alto como “¡Cuidado!, que lleva un cuchillo!” o “No entres, no entres”

– Reverberaciones: Son los que repiten cual papagayos las últimas palabras de cada frase del protagonista. La reincidencia de estos comentarios aumenta en las comedias, ya que cual TDT, estas personas van con retardo y cuando cogen el chiste, diez segundos después de haber salido en pantalla, se lo repiten a si mismos para poder reírse después.

Después de la noche del sábado, cuando tuve que soportar cientos de comentarios de todos estos tipos, comprenderéis que resucite esta sección para desahogarme. Es lo que tiene tener un portátil en lugar de un lanzallamas.

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