Una de terror: La dependiente amargada de El Corte Inglés



Olvidate del Gollum baboso del Señor de los anillos, del tiburón sin piedad de Jaws, de los zombies hambrientos de The Walking Dead, o del maléfico individuo cuyo nombre no se puede pronunciar en Harry Potter. Mas cerca de ti, entre las torres iluminadas de las grandes tiendas de las ciudades anónimas existe un ser monstruoso y sanguinario muy real. El conocimiento de su existencia te hará cambiar de acera incluso si eres de la otra acera, te hará temblar de frío incluso en las noches calurosas de verano ,o te pondrá los pelos de punta incluso si tienes el cuerpo más depilado que Cristiano Ronaldo. Hablo de la dependienta amargada de más de 50 años de El Corte Inglés .

Existe, la vi, mi camino cruzó el suyo en la intersección de la ilusión y del infierno y todavía mis noches están pobladas de pesadillas sudorosas al recordar sus largas uñas persiguiéndome entre pasillos de pantalones en promoción y ofertas de calzoncillos 3×2 … Ya en Galerías Preciados algunos recuerdan su aliento a base de ajos fétidos y de anchoas en mal estado. Les dan escalofríos en la base de sus cuellos al recordar que mientras buscaban en la caja el precio del último modelo de la Nancy, la triste dependienta les vigilaba con sus ojos inyectados de sangre… Algunos creen que engendró niños con Fraga, pero el único testigo a la vez que actor de este drama que habría podido confirmar este hecho ha fallecido hace algunos días y en el Blog de De Cabo solamente nos decantamos por hechos verificados.

Vive en los fondos de los almacenes y de vez en cuando se alimenta de un joven repartidor que se deja atraer por su sonrisa diabólica y sus labios carnosos, sin saber que esa sonrisa será su última sonrisa, que esta cena será su última cena pero no como invitado sino como plato principal y que ni siquiera la policía ni ningún arqueólogo dentro de varios siglos será capaz de encontrar indicios o rastros de sus huesos. Es verdad que hay territorios donde la policía no se atreve a poner el pie. Hay territorios donde a mí tampoco me hubiese gustado poner el pie ese maldito día: La planta 7 del Corte Inglés en Navidad. Porque es aquí donde reaparece de su escondite con la piel más pálida que una vampira anoréxica aficionada a la dieta Dunkan. La luz blanca de los tubos parece reflejarse en sus ojos vacíos de bondad. El hecho que la planta esté abarrotada de gente no le impide acometer sus satánicas maldades. Todo empieza con su voz: como un chillido nocturno en el cementerio de la Almudena, o como el rugido de una sierra mecánica cuyo engranajes suplican por la ausencia de aceite. Si en el espacio nadie te oye gritar, en el Corte Ingles en plena época post Navidad, tampoco se oye tus gritos silenciosos de Dolor.

“¿Que desea Usted?”, y la primer gota de sudor fría baja mi de mi frente lentamente… Si eres un chica joven en lugar del Usted, te dedica un “Señora” que te suena como si te hubieran echado 20 años de golpe sobre los hombros y si te dijera “Porque me molesta Usted” parecería más sincero.

“Vengo a devolver este juguete que le falta piezas” Ya veo por su rictus de que las cosas no van a ser fáciles, pero yo sé desde que vi el exorcista que luchar contra las fuerzas de ultratumba nunca sería fácil. La miro atentamente por si su cabeza comienza a dar giros de 360 grados sobre su cuello…

“Como sabe Usted que le falta piezas?” Ya empieza a mirar compañeras suyas, pero ellas intimidadas agachan la cabeza , salvo otra dependiente de la misma especie que asiente con la cabeza como dos chacales poniéndose de acuerdo antes de saciarse de los restos humeantes de una pobre cebra.

No os voy a dar los detalles de esta lucha de titanes furiosos entre fuerzas inocentes del Bien encarnado en mi modesta persona obrera y las fuerzas oscuras del Mal pero tenéis que saber que en este duelo más cruel que una entrevista de Sálvame, salí vivo (aunque con la mente perturbada) y debajo del brazo el juguete deseado y completo. Hubo sangre y sudor, mordiscos y golpes bajos, dolor y gritos pero la inocencia triunfo de la amagadura. La escena de Jason y los Argonautas contra los esqueletos al lado parece una escena de un peli de Campanilla de Walt Disney.

Al fin la época Navideña se acabó y ella con todo su despliegue de brujería se replegó en su escondite como una araña herida hasta el año que viene, mientras tanto para saborear mi triunfo me doy una vuelta por el departamento de lencería donde las dependientas son jóvenes, amables y sonrientes.

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