Monday, bloody monday.


Suena el despertador del móvil y pienso que tengo que cambiarle esa asquerosa melodía del infierno que un día fue uno de mis temas favoritos. Sólo un par de minutos más y me levanto. Decido que si mantengo un ojo abierto podré aguantar sin quedarme dormido. Mis párpados se van relevando en una sucesión de subidas y bajadas. Izquierdo, derecho, izquierdo, derecho… En algún momento pierden la coordinación y me duermo de nuevo.

Suena de nuevo la puta melodía de los cojones. Gran invento éste de que la alarma se repita cada diez minutos. Podían haber fichado al lumbreras que tuvo la idea para investigar la cura del cáncer, en vez de utilizar su inteligencia para hacer el mal.


Me dirijo hacía el baño tanteando las paredes del pasillo. Levanto la tapa al tacto y me dispongo a vaciar la vejiga mientras me intento sacar las legañas que nublan mi visibilidad. Las del ojo derecho me las quito con la mano derecha, las del izquierdo con izquierda. Si tengo las dos manos ocupadas… ¿con cuál me la estoy sujetando para dirigir el chorro? Los lunes son un asco, pero peor es la vida de la bayeta del baño.

Me quito el pijama y antes de meterme en la ducha me peso para ver si he engordado el fin de semana. La respuesta es sí.

Después de ducharme me vuelvo a pesar para ver si el agua y el champú han arrastrado consigo algo de grasa. Peso cien gramos más. A la pata coja también.

Aprovecho que tengo la cara húmeda y los ojos sin legañas para afeitarme. Aun así me corto. En el mismo sitio de siempre cerca de la nuez. Luego en un par de sitios más al azar. Me echo after shave sobre las heridas y hago un ruido con la boca como si fuera una cobra a punto de lanzar un ataque mortal. Después me cubro las heridas con trozos de papel higiénico. Si las cuchillas me servían en el instituto para arreglar los destrozos que hacía con los Rotring, y el papel higiénico me sirve para arreglar los destrozos que me hago con las cuchillas… ¿Servirán los Rotring para arreglar los destrozos que se hagan con papel higiénico? ¿Se puede hacer algún tipo de destrozo con papel higiénico? Si es de esos de marca blanca con tacto de lija, posiblemente sí.

Me preparo un café mientras me visto. Cuando descubro que los botones de la camisa no me cuadran, en vez de desabrocharlos y tratar de arreglar el desaguisado, me la saco por la cabeza y me pongo un jersey en su lugar.

Me tomo el café. Estoy despejado. Entonces recuerdo que el viernes finalizó mi contrato… ¿con cuántos días por año trabajado dicen que se compensa esto?

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