El Abuelo Cebolleta presenta: Por qué dejé de usar Google+


Queridos nietecillos la edad no tiene por qué estar reñida con la tecnología por eso yo además de usuario de los clubes sociales, soy usuario de la redes sociales. Como decimos en mi pueblo “me gusta eso del internés”.

Siempre he sido una persona avanzada a mi tiempo. Por eso cuando me dijeron de apuntarme a Google+ no pude negarme. Bueno, por eso y porque pensaba que Google + era la sección de internet de Canal+ ¡Qué disgusto cuando me enteré que no había porno los viernes por la noche!


Google+ ha sido como los bares nuevos que montan en mi pueblo. Copian las raciones del Bar España, que es el bar de la plaza de toda la vida, le ponen otro nombre, le cambian la decoración un poco y los dos primeros meses triunfan.

¿Qué es lo que pasa? Que después la gente acaba regresando al bar España que es donde se sienten como en casa. Pero es que encima en este caso la clientela de Google+ eran todos unos flojeras gafotas o, como los llaman ahora, frikis. De verdad, es que allí sólo había gente relacionada con la informática… y con eso tipo de clientela como que da más pereza entrar.

Yo animé a mis amigos del ciberasilo a unirse porque la verdad es que como había tan poca gente por allí tenía la ventaja de que se podía hablar con intimidad de todo, pero al final nos cansábamos de ver siempre las mismas caras y terminábamos por irnos al Facebook a ver a las gachís que merodean por allí, con sus bikinis y sin títulos de ingeniería ni falta que les hace.

Al final para un usuario normalico como yo, Google+ sólo ofrecía dos ventajas sobre Facebook, la primera que no teníamos que soportar los grupos esos de “señoras que…” que no hacía más que faltar a nuestras esposas y mofarse de sus costumbres. La segunda era eso de los circulicos que eran como las listas del Facebook pero para vagos. Al principio bien, que si “amigos del mus”, que si “amigos de la brisca”, que si “amigos de la mili”… pero claro, a ciertas edades, acabas creando el circulo “amigos que en paz descansen”… y cuando tienes más amigos ahí que en ningún sitio empiezas a deprimirte.

Total que he llegué a la conclusión que un sitio casi vacío, sin gachís, con flojeras, sin porno y con, literalmente, cuatro almas en pena no iba a mejorar mi calidad de vida. Así que ahora me he dado al Twitter, un lugar que se llama como mi polo favorito de Frigo, pero donde te enteras antes de los cotilleos que en la taberna del Eufrasio.

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