Peripecias de un Prepapá. Semana 0. Analizando los análisis.


Realmente la aventura de ser padre estaba resultando más ajetreada de lo que yo sospechaba, y estaba a punto de enfrentarme a un momento crítico para un hombre: conocer la calidad de su ejército de cabezones.

Por alguno extraño motivo a veces ponemos en juego nuestro orgullo y nuestra masculinidad en función de la calidad de nuestros espermatozoides. No hay ningún relación entre lo uno y lo otro desde un punto de vista biológico. Psicológicamente es otro cantar.

Así que entre las ganas de ser padre y mi tonta vanidad varonil esperaba con expectación el resultado de mi espermiograma, también llamado semiograna o analítica con final feliz.

Como en todo este proceso reproductivo, la estadística combinatoria saltaba de nuevo a escena. Normalmente la calidad del esperma no viene determinada por una característica concreta, sino por una combinación de varias. Principalmente cantidad, motilidad y morfología. A pesar de lo pánfilas que nos puedan parecer algunas personas, para su creación se produjo una criba en la que sólo sobrevivió el espermatozoide más móvil y morfológicamente perfecto.

Si lo que te falla es la cantidad puedes tener un problema serio porque entre una población pequeña es más difícil encontrar al elegido. Sin embargo si tienes muchos, aunque los porcentajes de motilidad y morfología sean bajos, es posible que consigas juntar una escuadrilla de asalto con potencial reproductor.

En cuanto a la motilidad hay varios tipos de espermatozoides.

– Inmóviles. Es muy normal el semen español, es decir, con más de 5 millones de parados. En este caso es preocupante cuando el número es mayor del 40% del total. Vamos, que con el paro que hay en España aún podemos reproducirnos.

– No progresivos. Se mueven sí, pero sobre sí mismos. A estos mi novia y yo los llamábamos los tontitos. Son los típicos que en las discotecas de óvulos bailan solos con un cubata en la mano, esperando a que les entren.

– Progresivos. Los purasangres de las carreras de espermatozoides. Si tiene más de un 30% de estos vas bien, si tienes más de un 50% podrías valer como semental.

Zoom al azar en mi espermigrama

Por último lo más deprimente, la morfología. Deprimente porque vaya tribu que tenemos. Los hombres no eyaculamos, empujamos ejércitos de orcos al abismo de Helm. Entre nuestras tropas existen estas bestias: Macrocéfalos, Microcéfalos, Cabezas Amorfas, Cabezas Alargadas, Cabezas Dobles, Angulados, Engrosados, Colas Enrolladas, Colas Dobles… y, los más humillantes para un macho, los Colas Cortas.

Encima no os creáis que hay pocos monstruitos, según un criterio poco exigente lo más común sería tener un 50% de espermatozoides deformes, pero según otro rigurosísimo, el de Tygerberg, hasta un 96% se consideraría dentro de la normalidad.

Con todos estos datos y teniendo en cuenta que los número pueden variar de una muestra a otra, muchas veces resulta complicado establecer un diagnóstico… como en mi caso. En la primera muestra andaba corto de movilidad, y en la segunda largo de deformidad. No recuerdo lo que nos dijo exactamente la ginecóloga pero el mensaje subyacente era: “tus chicos son limitaditos, pero sigue intentándolo porque podría sonar la flauta… de Bartolo, claro.”

Nos habló sin mucho convencimiento de vitaminas para mejorarla calidad del esperma, pero, al loro, no son productos médicos, en el mejor de los casos quizás sean placebo. Nosotros compramos unas, pero tras leer el ¿prospecto? , decidí que se las iba a tomar Rita. Algo que está hecho con las macas andinas, que vale tanto para él como para ella, que lo mismo te sube la calidad del esperma que fortalece tu erección, que no viene aprobado por ninguna agencia de medicamentos y cuya dosis es básicamente a tu elección… a mí no me producía mucha seguridad, la verdad. Cualquier noche de éstas podría encontrarme a Chuck Norris anunciándolo en la teletienda.

¿Cuál sería nuestro siguiente paso en la aventura de la paternidad?

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