Peripecias de un Prepapá. Semana 9. Ojo al antojo.


Llegados a este punto de nuestra aventura, los más profanos en la materia siguen preguntando por qué contabilizo el embarazo por semanas en lugar de meses.

Aunque algunos piensen que lo hago para ajustarlo a la periodicidad de esta sección, la respuesta real es que es la medida oficial clínica pues en términos médicos se habla siempre que el embarazo dura entre 38 y 42 semanas. El margen de inexactitud se debe a que se empieza a contabilizar desde la última regla no desde el momento exacto de la fecundación que para los más afortunados y activos no tiene por qué ser conocido.

En la mayoría de los casos la cópula reproductora se producirá en la época más fértil, unos diez días después del periodo, y por tanto la duración médica se ajustará a la real, 40 semanas o 9 meses. Pero queridos amigos, en especial aquellos de vosotros que utilizáis el monitor de Clearblue como método anticonceptivo, esto no es una ciencia exacta. Os lo digo por experiencia ;)

En las primeras semanas es cuando uno empieza a descubrir que algunas de las leyendas urbanas sobre el embarazo son realidad. Estoy hablando por ejemplo de los antojos. No son cómo en las películas, es decir, afortunadamente no sé despierta tu chica en mitad de la noche y te pide que vaya a comprar helado de piña. Afortunadamente para ella porque tendría que conformarse con tu desdén o con tus carcajadas, y afortunadamente para ti que tendrías que cargar con las consecuencias del cabreo posterior durante una buena temporada.

Lo que realmente sucede es que sus gustos cambian de repente, y cogen manía o devoción por algunos alimentos. En nuestro caso la Coca-cola Light fue estigmatizada y condenada a caducarse en el armario, mientras que por nuestra inversión nos hemos convertido casi en accionistas del queso semicurado Garcia-Vaquero. Luego también he sufrido, con mucho gusto he de decir, la quincena del suizo dónde era inevitable pasar por una pastelería y que comprase una bolsa de diez.

Hay otros alimentos que desaparecen de la faz de la casa por necesidad. Son aquellos que les provocan nauseas. Si un día cena gazpacho y se pasa la noche en vela con ganas de vomitar, evidentemente este tradicional producto nacional se despide para siempre de vivir en tu nevera, como lo habían hecho también algunos alimentos toxoplasmáticos.

Las náuseas son su gran enemigo durante el primer trimestre. En mi caso, paradójicamente, le solían desaparecer comiendo más. Sea como fuere su bienestar en general y que desaparezcan sus nauseas en particular ha de convertirse en tu mayor preocupación en este periodo. No sólo porque la quieras, no sólo porque esté criando a vuestro hijo en su vientre, sino sobre todo porque lo bien o mal que esté influenciará directamente sobre su humor.

Aquí aún a riesgo de soportar las posibles críticas del sector médico y las prácticamente seguras de las feministas, mi simplista conclusión para que otros hombres que prevean estar en mi misma situación me comprendan es que en cuanto a variabilidad de carácter y estado físico, los tres primeros meses de embarazo son como si tu novia tuviera una regla de noventa días. Y que cada cual haga sus cálculos.

Con respecto al feto, que es realmente el importante en este lío, en la novena semana también hay ecografía. El hecho de que sea tan pequeñito hace que se le vea fenomenal, parecerá un oso de gominola cantando aquello de “Ven al mundo mágico…” .

También en esta época te ponen una preocupación en el horizonte, te informan que en la semana 12 es la prueba del pliegue nucal, que aunque a ti te suene a chino, será la que determine si tu pareja ha de someterse o no a la amniocentesis.

¿Cómo nos iría a nosotros? Lo veremos en el siguiente capítulo.

Artículos relacionados

Acerca del autor

2 Comentarios

  1. charly
    13 agosto, 2012
  2. Chuscurro
    14 agosto, 2012

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar