Peripecias de un Prepapá. Semana 12. Se hace saber…


La semana 12 estaba marcada en rojo en nuestro calendario. La idea era mantener en secreto la gran noticia hasta entonces. Afortunadamente no éramos agentes de la CIA porque hubiéramos acabado despedidos cuando no residiendo a perpetuidad en Guantánamo.

Y es que se empieza por un “cómo no se lo vamos a decir a nuestros padres”, se continúa por un “cómo no se lo vamos a decir a nuestros hermanos” y se acaba por “cómo no se lo vamos a decir a la vecina que es amiga del primo del quiosquero al que compramos la revista “Ser padres” el otro día”. Total, más filtraciones que en la casa de Marc Gasol.

Lo bueno de ir soltando la noticia poco a poco es que lo disfrutas más. Sin duda comunicar la buena nueva es una de las mejoras cosas que trae consigo el embarazo. Trasmitir felicidad, recoger cariño. Vivir en directo y sin Julie Andrews un verdadero recital de sonrisas y lágrimas. Sentirte como un niño de San Ildefonso repartiendo alegría. Notar el alivio y el júbilo en los gestos de los que habían seguido más de cerca las noticias de la búsqueda del bebé. Repartir y recibir abrazos sinceros. Debe ser lo más parecido a contar que te ha tocado la lotería pero sin empapar a los demás con una botella de sidra El Gaitero.

La verdad es que en general nos mantuvimos bastante fieles con nuestra idea inicial, y a pesar de los regocijantes y diseminados adelantos no fue hasta después de la semana doce que lo hicimos oficial, lo que en nuestro mundo actual no quiere decir ni más ni menos que fue entonces cuando lo publicamos en Facebook. Además en mi caso particular la comunicación vino de la mano del nacimiento de esta sección del blog que había prometido al señor De Cabo un año atrás y que sigo compartiendo con vosotros.

El porqué de esperar hasta la semana 12 tiene su explicación. Los tres primero meses, lo que se denomina fase embrionaria, son los más peligrosos para la integridad del bebé. Y justo en esa semana se produce una de las ecografías más importantes (si vas por la Seguridad Social es además la primera), donde se pueden detectar problemas cardiacos o graves malformaciones en el feto. En cuanto estás metido en el mundo prenatal esta revisión la conocerás como la del “pliegue nucal”. Esto es así porque esta es una de las partes del cuerpo que se miden durante este reconocimiento y que puede indicar el riesgo de síndrome de Down, en cuyo caso habría que refrendar el diagnostico con la temida amniocentesis.

Las medidas que toman durante la ecografía se contrastan con los datos obtenidos mediante un análisis que, ojo al dato, puede realizarse esa semana o un poco antes dependiendo de la escuela a la que pertenece el médico. El mensaje a futuros padres es que confiéis en vuestro ginecólogo/a, que a fin de cuentas es el que tenéis porque si no tu chica entrará con otras parturientas expertas en el peligroso debate “pues a mí no me lo hicieron así”.

En esta ecografía experimentamos por primera vez como la alegría de volver a nuestro enano era eclipsada por la preocupación de los resultados. Además para nuestro escarnio el pequeño nos obsequió con un calvo, y por mucho que la doctora movía la tripa, el enano seguía inmóvil mostrando su lindo culito en desarrollo. Cuando lo comentamos después a parturientas expertas, esta vez su sabiduría infinita y universal nos fue útil porque nos confesaron un truco infalible: si la madre toma chocolate o algo dulce antes de la ecografía, el feto se moverá más y por lo tanto será más fácil verle la carita. Sí, así somos los padres, decimos que cuando tenemos un bebé nos volvemos más desprendidos, pero luego preferimos alterar su letargo amniótico con tal de que salga bien en nuestra foto.

Lo más importante es que cuando nos dieron los resultados definitivos de las pruebas tres días después (durante la visita te hacen un adelanto) estaba todo bien. Entonces nos sentimos liberados para compartir la noticia con todo, todo, todo el mundo… incluido el segurata de la oficina con el que nunca había hablado y que resultó que ya lo sabía porque también era primo del quiosquero.

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One Response

  1. AlguienDeFactoriaPruebas
    20 agosto, 2012

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