Peripecias de un Prepapá. Semana 16. ¿Niño o niña?


Estamos de lleno ya en el segundo trimestre, el que según dicen es el mejor para las embarazadas. Lo que no quiere decir que la cosa haya mejorado del todo para sus parejas. Suelen desaparecer las náuseas pero no sus manías, ni sus superpóderes de gestante como el superolfato.

No estoy exagerando, de hecho a mi novia le han hecho una oferta los de Rastreator seguros para utilizar su foto como logo sustituyendo a la del perro sabueso.

Como sabemos por las películas de superhéroes todo superpoder tiene sus peculiaridades. El superolfato de las embarazas desarrolla especial manía hacía los olores químicas, lo que produce situaciones paradójicas. Por ejemplo soportan mejor el hedor del sudor que el aroma de un desodorante, mejor el tufo del pescado que la fragancia de tu colonia…. eso sí, no trates de experimentar su don con el efecto de una flatulencia porque la tolerancia a la bromas olfativas la tienen muy mermada.

La principal consecuencia para el preñado consorte es que si quieres mantener a su chica a una distancia cercana, probablemente el resto de la sociedad se aleje de él. Lo confieso, llevo tres meses sin poder echarme colonia y sólo en ocasiones, a escondidas mientras duerme, me echo desodorante… lo que pasa es que no utilizo uno de efecto 24 horas, he buscado uno barato de efecto 10 horas, para que al volver de la oficina no me lo descubra.

baby chuscurro con 16 semanas

Problemillas aparte lo principal en esta semana es que nuestra cita con el ginecólogo era la primera en la que podría detectar el sexo del bebé. Era un poco pronto, pero si se alineaban los astros y era chico (que son más fáciles de descubrir) había alguna remota posibilidad.

No sé por qué nosotros desde un principio pensamos que sería una niña. De hecho yo cuando entraba a casa al volver del trabajo saludaba preguntando “¿Qué tal van mis chicas?”. Teníamos hasta nombre y todo. Además de esa intuición de padres, estábamos respaldados por las mejores supercherías del mercado: el infalible calendario chino, el colgante mágico, las entrañas calientes de un pelicano en celo, el tarot de Sandro Rey… Métodos diversos que venden su fiabilidad basados en el 50% de acierto con el que parten de base y en los que yo creo tanto como en las propiedades regenerativas de la baba de caracol.

Estábamos tan convencidos que iba a ser niña que durante la ecografía, obnubilados por la visión de nuestro (gracias al dulce) activo pequeñín casi formado en su totalidad, ni siquiera preguntamos por ello.

Y de repente nuestro ginecólogo nos preguntó si queríamos saber el sexo del bebé, bueno, en realidad se lo preguntó a mi novia porque los chicos en las ecografías somos convidados de piedra. A “nuestra” respuesta afirmativa siguieron unos puntos suspensivos ocupados por un agarrón de manos, una sonrisa cómplice, un redoble de tambores, un zoom por ocho sobre el ecógrafo, una apuntación del doctor sobre una mini curva que en nada se parecía a lo que le cuelga al caballo de Espartero y, por fin, su diagnóstico: “¿Veis eso que tiene ahí?. Pues ya no se le va a caer. Es un niño”

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