Peripecias de un Prepapá. Semana 21. Suegras, suegros y viceversa.


La pareja primípara campa a sus anchas por su feliz mundo pre-parto sin darse cuenta que está a punto de adentrarse en una jungla dónde las más diversas amenazas le acechan escondidas en cada rincón. En la mayoría de los casos se trata de obstáculos impredecibles o peligros desconocidos. Pero en este hábitat aún virgen existen también seres a priori reconocibles que en este nuevo ambiente se trasforman, seres de tu misma manada que por razones tan complejas como el amor se pueden transformar en el depredador más terrible para la pareja.

Estoy hablando, por supuesto, de los suegros.

A pesar de la sospecha que tengo de que estos personajes irán cobrando poco a poco más protagonismo en esta aventura, de momento se estaban comportando fenomenal. Desafortunadamente nuestra primera perlita la recibimos al comunicar el nombre del bebé, que al carecer de referentes familiares, ni de famoseo y ni siquiera tener cierta dosis de creatividad (de la mala) no fue precisamente recibido con entusiasmo. Un gesto despectivo por la parte de la novia y un “todavía tenéis muchos meses para pensar más nombres” por la parte del novio fueron sus reacciones, que indicaron que nuestros futuros aliados en el desafío de la paternidad muestran cierta tendencia a ir por libre. Como, si todo va bien, Miguel hará su aparición estelar durante las fiestas navideñas, nos aseguraremos que en nuestros cotillones no faltan los matasuegras ?

Anécdotas familiares aparte, las tres semanas trascurridas desde el último capítulo han sido las más interactivas. El movimiento del bebé que la madre ya percibía empieza a hacerse patente y ”pateante“ en la superficie de su tripa. Además en este periodo empieza a distinguir las voces y aprovechando que tiene nombre se pueden empezar a tener conversaciones con él. En esto tienen ventajas las madres que pueden charlar en la intimidad con el bebé, nosotros tenemos que hacerlo siempre con ellas de testigo. Así que al no poder hablar de fútbol (porque no sabe lo que es), ni poder criticar a las mujeres libremente tengo bastante restringido mi temas principales de charla. En fin, como de partida sé que no voy a conseguir que se haga sabio sólo oyéndome, procuro al menos decirle cosas bonitas por si puedo ir afirmando su autoconfianza. Y hablo poco para que aprenda que lo seres de voz grave, llamados hombres, al contrario de los de voz más aguda no se caracterizan por su constante cháchara.

En la semana 20 se produce una de las ecografías más importantes del embarazo en el que se pueden detectar o descartar la mayoría de las anomalías o enfermedades prenatales. La revisión en sí sólo se distingue de otras en la duración y se hace tanto por privado como por la seguridad social. En nuestro caso todo salió bien así que además del alivio que eso supone nos permite recordarla para siempre como la revisión en la que le vimos la carita a nuestro enano. Sí, es éste que está aquí, los que sois capaces de visionar ecografías manteniendo la perspectiva espacial comprobaréis que es una monada. Aquí Miguel, aquí unos lectores.

Todo iba perfecto en nuestra preñez, y sin embargo la madre se iba a encontrar después de esta revisión a un enemigo no tan previsible como las punzadas de los abuelos. Hasta ahora el que está siendo nuestro mayor obstáculo. Quizá merezca la pena que hable con más detalle de él en nuestro próximo capítulo… Seguid leyéndonos.

Os recuerdo que podéis participar en esta aventura bien con vuestros comentarios, bien con vuestras preguntas o bien con vuestros consejos. Para ello disponéis por su puesto de este mismo post de la sección de comentarios, de mi cuenta de Twitter (@chuscurro) o de mi correo chuscurro@decabo.com. Estaré feliz de compartir mis peripecias más de cerca con vosotros.

Artículos relacionados

Acerca del autor

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar