Peripecias de un Prepapá. Semana 24. Insomnio


Navegábamos por las aguas de la paz y la tranquilidad del segundo trimestre entre efluvios breves de vacaciones alternados con delicias de antojos. Si no fuera por el retrato de un bello feto en la estantería y esa barriga cervecera rellena de niño, nada indicaría que acabábamos de atravesar el ecuador de nuestro embarazo.

Hasta que las noches calurosas de Agosto invitaron a un inesperado acompañante a nuestra travesía de placer: El insomnio.


Empezó con una de esas noches de calor que hemos sufrido en Agosto. Dormir desnudo y con aire acondicionado parece una invitación al constipado y usar un ventilador contra aquellas temperaturas era como intentar vaciar el mar con un cubo de agua. No es fácil encontrar la postura adecuada y si encima, como en el caso de la futura madre, a eso le añades una barriga que comienza a ser más patente y que no sabes cómo colocar no facilita la cosa. Entre unas cosas y otras aquella noche la pasó en blanco.

Y entonces aparecen ellas, las hormonas, los elementos revolucionarios del estado de gestación. Un movimiento con más fuerza que el 15-M que acampa en el cuerpo de la embarazada y campa a sus anchas. Y deciden que aquel problema no es cosa de una velada cálida de verano, deciden que aquello es una amenaza para el bebé y para qué queremos más. El miedo a no dormir se ha instalado en la ciudad..

He leído que además el cuerpo de las embarazadas que es muy cachondo (desafortunadamente me refiero al sentido jocoso de la palabra) a veces las hacer entrar en vigilia para prepararlas para el postparto. Todo esto junto desembocó en la mayor crisis hasta ahora del embarazo. Ella sin dormir y con los nervios desatados, tú como un detenido por la poli en una peli americana, sabiendo que cualquier cosa que digas podrá ser utilizada en tu contra.

Podemos decir que lo peor ya pasó, pero fue chungo sobre todo para ella, aunque como embarazado consorte también se sufre. Varios consejos para estas situaciones. El primero, uno que aplico a todo en la vida: “Si puedes ayudar, ayuda. Y si no sabes cómo, por lo menos no molestes”. El segundo, averigua si tu presencia despierto ayuda o por el contrario agobia más, después actúa en consecuencia (si puedes). Por último, asegúrate que tienes un ginecólogo tranquilizador, positivo y que no sea alarmista. Si lo dudas, cámbialo. Yo creo que en nuestro caso, su carácter ayudó mucho a que el problema se solucionase.

Estábamos y estamos saliendo de esa primera crisis importante cuando nos enfrentamos a unos análisis que podrían traer consecuencias: los de la glucosa. Los antojos: suizos, Doo-wap (ahora Weikis) y Milkybar peligraban. Y no sé qué es peor si una embarazada sin pegar ojo o sin poder comer sus alimentos-antojo. Y espero seguir sin saberlo. Vosotros lo sabréis en el próximo capítulo donde por fin el relato de mis peripecias en este blog y el embarazo irán a la par. No os lo perdáis.

Os recuerdo que podéis participar en esta aventura bien con vuestros comentarios, bien con vuestras preguntas o bien con vuestros consejos. Para ello disponéis por su puesto de este mismo post de la sección de comentarios, de mi cuenta de Twitter (@chuscurro) o de mi correo chuscurro@decabo.com. Estaré feliz de compartir mis peripecias más de cerca con vosotros.

Artículos relacionados

Acerca del autor

One Response

  1. Miguel
    17 septiembre, 2012

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar