Peripecias de un Prepapá. Semana 27. Tercer trimestre.


El tiempo pasa volando cuando eres padre. Que el niño esté todavía dentro del vientre de la madre, sólo es un detalle circunstancial que no ensombrece mi nuevo rol en la vida. Desde el momento en que concibes entras en esa espiral de envejecimiento que tantas veces has oído de los labios de tus progenitores: “qué rápido pasa la vida cuando tienes hijos”.

Esta introducción no pretende ser una reflexión existencial sino una excusa porque desde hace unos días hemos entrado en el tercer y último trimestre… ¡Y yo con estos pelos!

Lo reconozco yo era de los que hacían los deberes los domingos por la noche e incluso si eran de dibujo técnico tenía que dejar para el lunes por la mañana, cuando colocaba mi obra de arte contra la claridad de la luz del amanecer en el cristal, los últimos ajustes con cuchilla a los deslices con el Rotring.

Cuando llegué a la universidad, a últimos de Mayo sufría lo que denominaba “el momento de la revelación de la cruda realidad”. Era ese día en que me daba cuenta que ya no me daba tiempo a prepararme bien todas las asignaturas para Junio y que debía postergar alguna para Septiembre.

Ahora, como padre, me acabo de dar cuenta que ya me ha pillado el toro. Ya no queda tiempo para leer los libros que debería haber leído, ni para recorrer las tiendas que debería haber recorrido comparando precios y productos. Quedan tres meses y hay mucho por hacer: despejar la casa de objetos inútiles para dejar sitio a lo que viene, comprar los productos básicos para el bebé, ir a las clases preparto, pintar la habitación de Miguel, ir a ver a la bisabuela que por su edad no podrá venir al nacimiento, y por supuesto, como me recordaron ayer mis amigos con hijos, organizar al menos una o dos juergas antes de que la responsabilidad de padre elimine todo atisbo vida social trasnochada.

Así que esta semana empezamos con lo de dejar sitio para lo que viene. Que en un piso de 60 metros cuadrados es prácticamente lo mismo que hacer magia. Porque por desgracia con los bebés no se cumple para nada el principio de Arquímedes, el volumen de los objetos desalojados tiene que ser mucho mayor que el del niño que vamos a introducir en la casa.

Para empezar hemos liberado nuestras bicis del largo cautiverio al que estaban sometidas en nuestros zulo-trastero y las hemos cedido a unos amigos que gentilmente las han acogido con la intención de darles uso. Después hemos sacado la ropa de verano de nuestros armarios, la hemos metido en maletas y las hemos bajado al nuevo hueco creado en el trastero. Aprovechando la coyuntura la madre de la criatura ha decidido deshacerse de la ropa que ya no se pone y ha llenado… ¡ocho bolsas grandes de plástico! Un hecho probado que utilizaré para crear premisas fácticas la próxima vez que tengamos ante un juez ficticio esa recursiva discusión sobre si ella se compra o no mucha ropa.

– ¿Es cierto que en seis años acumuló ocho bolsas de prendas inservibles? No hace falta que contesté aporto como prueba de la acusación esta foto que saque cuando preparábamos la casa para Miguel. No hay más preguntas, señoría.

En fin, todo esto es sólo el principio, tenemos que sacar todo lo inservible que haya dentro del canapé bajo la cama, liberar un armario y reestructurar el trastero. Ah, y creo que no lo había dicho, no me gusta el bricolaje. De hecho, lo odio.

Que no cunda el pánico, todavía no estoy agobiado, ni tengo previsto estarlo. El niño vendrá en Navidad y digo yo, que en el peor de los casos en pocas horas podría montar un pesebre de Ikea para acogerlo. Eso sí, tengo la sensación de que esto ha empezado a ir cuesta abajo y sin frenos… lo que no impedirá que me las apañé para hacer mi parada semanal por estos lares.

Os recuerdo que podéis participar en esta aventura bien con vuestros comentarios, bien con vuestras preguntas o bien con vuestros consejos. Para ello disponéis por supuesto en este mismo post de la sección de comentarios, de mi cuenta de Twitter (@chuscurro) o de mi correo chuscurro@decabo.com. Estaré feliz de compartir mis peripecias más de cerca.

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2 Comentarios

  1. Miguel
    8 octubre, 2012
  2. Chuscurro
    8 octubre, 2012

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