Peripecias de un Prepapá. Semana 34. Despedida de prepapá.


Una de las grandes desventajas que tiene vivir en pecado es que la ausencia de un matrimonio implica también la carencia de una despedida de soltero en mi historia vital.

Por eso mis amigos, padres en su mayoría, que conocen perfectamente que la paternidad va a tener más influencia en mi futura vida social de lo que lo hubiera tenido un trámite matrimonial, decidieron que había que organizar una despedida a mi modo de vida actual.

Ya os adelanto que si quiero una juerga de las buenas, parece que en algún momento me tendré que casar.

Para no armarnos líos, a este tipo de festejo que aún no tiene designación oficial ni calado social lo voy a llamar por coherencia con esta sección, despedida de prepapá.

Pues bien, la despedida de prepapá se parece bien poco a una despedida de soltero. Existen alcohol y amigos pero el ánimo que se respira y las conversaciones que se producen no se puede decir que sean iguales. Aquí apenas se habla de sexo, o mejor dicho sí se habla, pero de su ausencia. Los padres veteranos te ponen en guardia con la cuarentena y te advierten del bajo efecto afrodisíaco que provoca un niño al entrar en un hogar. Por supuesto las advertencias agoreras no se limitan a lo sexual, en esto sí se parece en algo a la despedida de soltero, sólo que se reemplaza el “te casaste, la cagaste” por el “te reprodujiste, y ya no dormiste”.

Curiosamente con estos bienintencionados consejos, son los padres presentes los que toman conciencia de su realidad y el ánimo de la fiesta se merma antes de lo que es habitual. En ese momento no digo yo que lo apropiado hubiera sido traerme una stripper, eso hubiera estado fuera de lugar. Sin embargo si hubiera sido apropiado un ama de cría que me mostrase desde una perspectiva más práctica y cercana el mundo de la lactancia.

Tampoco me puedo quejar porque considero toda noche entre amigos como una buena noche, como un instante de calidad vital, y además cerramos un garito y todo (vale, de los que tienen las 3:30 como hora de cierre, pero lo cerramos). Por si eso fuera poco no he tenido una mala resaca. A ciertas edades, más no se le puede pedir a una noche de juerga.

No me cabe duda de que la paternidad me quitará ciertas cosas, aunque lo que se trata es de ponerlas en una balanza con las que me va a dar y que al final compense. Y estoy prácticamente seguro que así será…Durante la clase de preparación al parto de esta semana nos explicaron detalladamente el transcurso del nacimiento, y cuando visualicé el momento en que salía el bebé y lo colocaban sobre la piel de la madre, mentiría si dijera que no me emocioné… instante de calidad vital.

…Tenemos tendencia a centrar nuestra existencia en acumular sobre todo en lo material, pero hace tiempo que tengo claro que en la vida lo mejor que se puede acumular son buenos instantes, instantes parar recordar, instantes de calidad vital… y si todo va bien con Miguel… posiblemente él sea la persona que mayor cantidad de estos instantes me va a proporcionar.

Pequeño, quítame todo el sueño que quieras, si vas a darme a cambio instantes de calidad vital.

… No sé por qué, pero me temo que si sigo con este diario después del nacimiento… lo mismo tengo que confesaros que me arrepiento de haber dicho esta frase :)

Os recuerdo que podéis participar en esta aventura bien con vuestros comentarios, bien con vuestras preguntas o bien con vuestros consejos. Para ello disponéis por supuesto en este mismo post de la sección de comentarios, de mi cuenta de Twitter (@chuscurro) o de mi correo chuscurro@decabo.com. Estaré feliz de compartir mis peripecias más de cerca.

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