Peripecias de un papá – El regreso.

Tras dos meses de paternidad ya me siento en disposición de hacer gala de mi excelsa experiencia. En este período me he dedicado en exclusiva a atesorar sapiencia en el arte de criar a un bebé, o dicho en otras palabras, en los últimos setenta días me ha resultado difícil encontrar tiempo de ocio para otra cosa que no sea cuidar al pequeño Miguel, alías “el 4 kilos”.

Como en las Peripecias de un prepapá, aunque sin tanta asiduidad como aquellas me temo, me dispongo a compartir mi aventura en aras de proporcionar una guía que ayude, calme y reconforte a otro padres más novatos, si cabe, en esos momentos en los que el vaso de la paciencia paternal comienza a rebosar por todos lados y el deporte del lanzamiento de bebé comienza a ser contemplado como un serio candidato a especialidad olímpica.

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Tener un bebé es como entrar en Gran Hermano, y no lo digo porque te pases la mayor parte del tiempo recluido entre las paredes de tu hogar, que también, lo digo sobre todo porque sucede eso que siempre había oído recitar a Mercedes Milá: “dentro de la casa los sentimientos se sobredimensionan”. Un eructo o un pedo se pueden celebrar como el gol de Iniesta en la final del Mundial, una sonrisa surgida casualmente como consecuencia de un ensayo del cerebro en su recién estrenado nervio facial puede ser interpretado como un signo de simpatía sin igual ,y hará enternecer tu corazón de un modo que no habría conseguido ni un ángel… de Victoria Secret, un cuello sostenido frente a la gravedad durante más de tres segundos será entendido con un síntoma claro de precocidad y un sonido gutural pronunciado como una silaba será un signo que revele que estamos educando a un superdotado.

Todo se exagera, para lo bueno… y también para lo malo. Por eso creo que ante ese entorno formado por cordilleras nacidas de granos de arena nunca vienen mal unos bebé-consejos que sitúen tus pies de papa novato a nivel del mar. Esas cosas prácticas que a mí me hubiera gustado haber oído en lugar de tanto “se te acabo lo bueno”, “despídete de dormir”, “el principio es un infierno” o “tú vida ya no será lo mismo”.

Para los que estéis a punto de comenzar la aventura tal y como hice yo hace algo más de un par de meses, ya os digo yo que los augurios agoreros sólo son ciertos en la medida que tú quieras creértelos. Ni se acaba lo bueno, ni te despides de dormir, ni el principio es tan malo como lo pintan… Eso sí, tu vida ya no será lo mismo… eso no quiere decir que sea ni mejor ni peor, será simplemente diferente y un poquito menos predecible, algo que para mí es todo un aliciente. Y luego además está la leyenda urbana de todo lo que compensa la sonrisa de un bebé.

¿Por  cuantas horas de sueño perdidas se cambia esta sonrisa en el mercado de divisas?

¿Por cuantas horas de sueño perdidas se cambia esta sonrisa en el mercado de divisas?

En los próximos capítulos intentaré traer temas tan prácticos como “cambiar un pañal”, “el hipo vs la epilepsia”, “la bebés esos telépatas de humor retorcido”, “resistencia al llanto esa habilidad sólo contenida en el cromosoma Y” o “ botones vs cierres automáticos, no hay color”…. ¡¡¡ No te lo pierdas!!! Y síguenos en Twitter, @peripeciaspapa

Ah, por cierto, buscamos patrocinador para subvencionar los pañales de la criatura!!!

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