Peripecias de un papá – Cómo cambiar un pañal fenomenal.


Uno de los primeros retos a los que se enfrenta el novato es al cambio de pañal. Algo que en teoría parece sencillo antes de ser padre, que en los primeros días puede ser infernal y que finalmente se convierte en rutinario y más o menos fácil de llevar.

No os penséis que la cosa mejora por nuestra pericia o experiencia, no. No es el hecho de que nosotros nos acostumbremos lo que hará el cambio más sencillo, el quid de la cuestión es que el que se acostumbre sea nuestro bebé.

Aun así intentaré dar algunas claves para hacer que os podáis apañar (y apañalar) mejor.

peripecias_papa_rojo

Imaginaos que os pasáis 9 meses en una sauna finlandesa. De repente un día salís fuera, y aunque por supuesto os abrigáis no podéis evitar sentir cierto desasosiego. Añadidle a esa sensación lo que supondría que sin ton ni son se acercaran hasta vosotros un par de gigantes, os sujetasen, os desnudaran a la fuerza y os acabaran metiendo un dedo envuelto en una toalla húmeda por el culo.

Así se siente vuestro bebé durante los primeros cambios de pañales: ultrajado, destemplado, sorprendido y asustado. Y no ayuda el hecho de que los padres novatos en lugar de estar centrados en sus sentimientos lo estemos en dilucidar si el dibujito del pañal va por delante o va por detrás, o en si la pegatina del cierre se aprieta más o se aprieta menos.

Lo difícil de un cambio de pañal no es la parte técnica, eso, os lo aseguro, lo tendréis más que controlado después de diez cambios. Lo difícil es la parte psicológica. Vuestro bebé ultrajado, destemplado, sorprendido y asustado durante el cambio pataleará, gritará y gemirá como si le estuvierais despellajando y untando su cuerpo en carne viva con sal. Además al carecer de control sobre su recién adquirido sistema nervioso podrá compaginar todo esto con hipo, eructos, cagadas y meadas… Si es niño, la meada por aspersión será vuestro mayor enemigo. Cuando seas padre no sé si comerás huevo pero sí probarás la lluvia dorada. Y encima lo que más sentirás no será la acidez de la orina en tu jeta, lo que más sentirás es que el bebé se mee su propia ropa y tengas que desnudarle entero y cambiarle desde cero… si estás en los primeros días y además se mea sobre el vendaje del cordón umbilical aquello tomará tintes de tragedia griega… aunque ya os digo desde ya que, por experiencia, no pasa nada, es sólo una dosis de Ureadin sin refinar.

Cada bebé es un mundo, y yo os comentaré sobre lo que funciona con el mío porque entiendo que hay cosas que se pueden extrapolar al vuestro, pero no me hago responsable de estos consejos:

bebe pañal

– Cuanto menos frío pase durante el cambio más fácil será que no entre en barrena. Una estufa, un calefactor o simplemente una manta para cubrir su tripita durante el cambio ayuda. Por supuesto, tened todo lo que necesitéis antes de desnudarlo… y no os crezcais haciendo fotos si está tranquilo.

– Tratad de tranquilizarlo antes de empezar. Monerías, nanas, y toda clase de mecimientos son bienvenidos. Abstenerse de dar biberones de Valium.

– Haced el cambio de pañal durante el cambio de pecho, así si entra en modo kamikaze podréis calmarle después con el pecho restante.

– A los bebés, que no son tontos, les encantan los masajes. Aplicad uno sobre sus piernas, antes de que las pongan tan rígidas como las de Venus Williams durante un punto de partido o en un momento de estreñimiento.

– Ante todo mantened la calma porque como el bebé no habla uno de los modos en que os comunicáis con él es contagiando vuestro estado de ánimo.

Esto no es una receta mágica. Y si a pesar estos consejos tu bebé ha cogido una rabieta terrible, y encima le da por excretar, esputar, eructar y miccionar todo a la vez (basado en hechos reales), entonces lo mejor que puedes hacer es … ser rápido como el viento. Eso sí, nunca tan rápido como para no asegurarte que el pañal está bien cerrado. Un pañal mal cerrado es sinónimo de meada hasta los sobacos. Y eso os costaría un berrinche de los buenos.

Para los que estéis más preocupados por la técnica que por la psicología, en primer lugar me parece que os equivocáis, pero ahí van más consejos… el dibujo animado siempre va para adelante, las tiras de pañal siempre bien estiradas para garantizar un cierre lo más hermético posible, cuando quitéis el pañal plegad la pegatina sobre sí misma o acabará pegándose en la pierna del bebé, y las piernas rebeldes se sujetan fenomenal haciendo pinza con vuestro dedo pulgar y corazón. También se sujetan bien con cinta aislante, pero es la típica broma que las madres no saben captar.

Y esto es todo por hoy. ¡Mucha mierda!

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