Peripecias de un papá – Cómo calmar el llanto de un bebé. Primera parte.


Supongo que todo padre a lo largo de la historia se ha hecho esta pregunta mientras acunaba en brazos a su bebé a las tres de la mañana tratando de evitar que sus llantos no despertaran a todo el vecindario. Esto se convertía en una necesidad especialmente acuciante en tiempos neolíticos o, incluso hoy en día, en tribus amazónicas en las que los vecinos no son marujas de rulos perennes en la cabeza e ironía fina sino auténticos depredadores.

No sé si el instinto de supervivencia de esos padres de hábitat hostil los convertía en gurús de la psicología infantil o adalides del método del porrazo quitapenas… yo no soy ni lo uno ni lo otro, pero sí, como siempre, puedo ofreceros lo que a mí me funciona.

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Cuando un bebé llora se puede deber a cuatro cosas básicamente: tiene hambre, algo le molesta, está pachucho o tiene gana de tocarte los huevos.

Para asegurarnos que no tiene hambre basta con chequear si ha pasado más de una hora desde la última toma.

Con las molestias tenemos dos escenarios básicos, una cagada literal del bebé en cuyo caso basta cambiarle o una cagada metafórica de sus padres. Es este último caso las más comunes son haberle puesto a dormir sobre el chupete, haber abrochado su pijama pillándole un trozo de su suave cutis, no haberle sacado los gases tras la última toma o no haber leído el artículo anterior de esta sección y haber puesto mal el pañal con lo que es posible que tu criatura esté en la cuna empapado por su propio pis… ahí te tocará cambiar al bebé y la cuna.

Lo de que el bebé esté pachucho puede ser más complicado de conocer con certeza, pero normalmente si le das de mamar y no quiere, si le pones el termómetro y tiene fiebre, o si se te cae al suelo y sangra o se hincha alguna parte del cuerpo… es la hora de consultar a un especialista.

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Pero que los párrafos anteriores no os despisten, lo más común y lo más probable es que si tu bebé está llorando es que quiera tocarte los huevos. Es una habilidad innata que tenemos los humanos, encima, en esos primeros meses, en estado puro.

Cuando pienso en cómo consigo calmar el llanto a mi bebé en este tipo de escenario me vienen a la cabeza tres conceptos: prueba-error, paciencia y cansancio.

Prueba-error: A priori nunca se sabe lo que va a funcionar o no. Hay veces que parece que se muere de sueño y no consigues dormirlo ni con cloroformo, y hay otras veces que parece que Satán o el espíritu de Pocholo se han apoderado de su cuerpo y de repente le plantas en la cuna sin otro propósito que descansar tus brazos y va y se queda frito al instante. Todo puede valer. El primer berrinche de larga duración lo conseguí parar tras dos horas de pruebas, poniendo a mi bebé haciendo planking sobre mis hombros (true story). Eso sí, lo suyo es dar con la “posición mágica”… pero de esto os hablaré en el próximo capítulo.

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4 Comentarios

  1. Hemorroides
    22 marzo, 2013
    • Chuscurro
      22 marzo, 2013
  2. Emprendedores
    22 marzo, 2013
    • Chuscurro
      22 marzo, 2013

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