Peripecias de un papá – Elegir un pediatra, pero sólo uno.


Tu hijo parece que está pachucho y no sabes bien qué le sucede. Encima los bebés tienen la molesta manía de comunicar su malestar a grito pelado en un crescendo inacabable de llantos e hipos. No esperes de ellos una descripción pormenorizada de los síntomas. A veces ni siquiera se atienen a un inspección serena en busca de los puntos de dolor. Son muy suyos.

Si quieres saber lo que le sucede llama a un pediatra. Si quieres sufrir un trastorno bipolar acude a dos pediatras. Si quieres producir un programa tipo Tómbola que tenga como objeto de debate la medicina infantil, prepara un plató de televisión, invita a tres pediatras al azar y a un ATS. Este último para curar las heridas, porque será más probable que acaben a mamporrazo limpio a que se pongan de acuerdo en un diagnóstico.

Desde ya os digo que el año que viene me matriculo en medicina solamente por curiosidad, por saber si la especialidad de pediatría se estudia en clase o te mandan que te la prepares tú solo desde casa.

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Si aún no tienes hijo pero ya está en camino o si estás pensando hacerte con uno estas navidades, escucha bien este consejo: nunca cambies de pediatra. Elige uno que trabaje 24 horas al día, y 7 días por semana. Da igual que sea chino y que se haya sacado el título en la universidad de Cobo Calleja. Tener un solo pediatra traerá estabilidad a tu salud mental y a tu relación de pareja.

Existen tantos tratamientos para la enfermedad de un bebé como pediatras hay en el mundo. En este apartado existen principalmente dos grandes escuelas. La escuela de “Dale medicinas hasta para cagar (literalmente)” y la de “No le des medicinas hasta que no tenga edad para comprárselas”.

En lo referente a la alimentación también destacan dos grandes grupos. Los de “Dale únicamente teta aunque para hacerle una radiografía valga con ponerle al trasluz delante de una bombilla” y los de “Cébale a potitos y papillas ,como si fueras la bruja de Hansel y Gretel, en cuanto baje del percentil cincuenta.”

Con estos datos, si no lo habéis vivido, os imaginaréis cuan peligroso es llevar a tu pequeño a dos médicos distintos. Además cuando esto sucede los padres tenemos un curioso y, sobre todo, contraproducente método de deshacer el empate entre dos opiniones antagónicas: Mirar en internet. ¡Noooooooooooooooooooooo!

El día que pones tu pie en uno de esos foros de alarmistas madres hipocondriacas con tendencia a la histeria y no quedarse con la boca callada… te dan ganas de meter a tu bebé para siempre en una urna de cristal, previamente esterilizada claro.

En fin que los pediatras uno por uno suelen ser excelentes profesionales pero, como en tantos otras aspectos de la vida, lo malo es cuando empiezas a comparar. Así que aférrate al que más confianza te dé y sigue sus consejos hasta que tu bebé comience a tener acné y a mostrar su insatisfacción con la paga semanal dado patadas a las puertas. A partir de ese momento lo bueno es que ya no necesitarás más pediatras y lo malo es que podrás necesitar al Hermano Mayor de la televisión.

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2 Comentarios

  1. Serg CJ
    10 noviembre, 2013
  2. Vanesa Castro
    11 noviembre, 2013

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