Peripecias de un papá: Click & Boo

Hay varias cosas que tienen en común los niños pequeños, las mascotas y los coches nuevos: no tienen la capacidad para desetiquetarse en Facebook, nunca protestan cuando se publican sus fotos y sus progenitores los utilizan para abrasar al extramundo. Y no lo hacen por sadismo, ni por afán de protagonismo, simplemente lo hacen porque el amor es ciego y son incapaces de percibir falta de fotogenia en sus objetos de deseo o falta de interés en apreciarlo en las personas de su entorno.

Nosotros no nos salimos de la norma en este caso. Existen ya más fotos de Miguel que de todos los miembros de su árbol genealógico juntos. Pero con nuestro hijo, ha crecido en paralelo la pasión por la fotografía de su madre, y así sin planearlo tenemos desde hace un mes un nuevo vástago en la familia que se llama Click & Boo

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Justo es decir que lo tenemos en custodia compartida y que este hijo nunca llevará mis apellidos sino los de sus madres biológicas Carolina Batanero y Sonia Gallo, pero bueno como lo tengo todo el día por casa también le estoy cogiendo cariño.

Como tantas cosas en la vida, es posible que naciera para sanar un trauma. En este caso el de no tener buenas fotos del día del nacimiento de Miguel. Llamadme dejado pero yo aquel día estaba más preocupado por comprobar que la dilatación de una vagina hasta el tamaño de la cabeza de un bebé no era ningún truco de magia ni tampoco una leyenda urbana. Carolina ya era una flipada de la fotografía en aquel tiempo, pero vamos, que sin necesidad de haber estudiado ginecología puedo inferir que parir es incompatible con cualquier otra actividad que requiera concentración, quizás con la excepción de perforar la epidermis de tu pareja con las uñas. En fin aquel día lo vivimos intensamente y su recuerdo perdurará en nuestra memoria pero tan sólo apoyado por unas cuantas malas fotos tomadas precipitadamente con el móvil.

En las primeras semanas de vida, con la madre aún convaleciente, los retratos más memorables del bebé los hice yo. Un día le coloqué un palillo en la boca, otro un lapicero en la oreja, otro le metí en una bolsa de la compra… Así que el creciente instinto maternal de Carolina decidió tomar cartas en el asunto, porque pensó que aquella colección de fotos divertidas podría pasar factura en la autoestima de su hijo en el futuro y, con toda seguridad le humillaría durante su hiper susceptible periodo adolescente.

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Su concepto de “Fotos que dibujan sonrisas” era otro, no referido tanto a lo explícitamente divertido, como también a ese tipo de sonrisa cómplice que se te escapa cuando ves a tu pequeño haciendo una monería, o simplemente dormido. Esas sonrisas entrañables que se dibujan casi sin querer en tu cara cuando estás disfrutando de uno de esos momentos que no tendrías reparo en etiquetar como felices. Por eso agarró la cámara y decidió salir con ella al encuentro de la vida de nuestro pequeño para capturarlos.

Su tenaz decisión de arrebatarle el trabajo a nuestras neuronas le hizo formarse más y más, y en uno de aquellos cursos de fotografía online, o, como yo les llamo, sectas de frikifotógrafas , se reencontró con una amiga. En realidad nunca habían perdido el contacto, pero allí surgió la pasión, por las fotos, y de ella ha nacido su hijo… Click & Boo.

Dos madres que han pasado los últimos años tratando de captar los momentos más importantes de las vidas de sus hijos o esos gestos tan suyos como la pícara sonrisa con la que te busca cuando tiene ganas de jugar. En definitiva dos madres entrenadas en capturar con instantáneas instantes de tus hijos que te erizan el vello o hacen que una baba se deslice sutilmente por la comisura de sus labios.

Saben de niños, saben de fotos, y no menos importante, saben de diseño, Carolina tiene ya más de diez años de carrera a sus espaldas. Sí, porque hay algunos fotógrafos de toda la vida que la pericia con la cámara la pierden con el ratón del ordenador, y hoy en día, como bien saben los michelines de muchas famosas, el Photoshop también es importante.

En fin, basta ya, porque esto va a parecer un artículo patrocinado, pero no lo es. Al menos no lo es aún, si este nuevo negocio va, como debería ser, viento en popa… ¿quién sabe si no lo serán en unos años?

Desde aquí lanzo una idea… El libro con mis peripecias de papá y pre-papá ilustrado con fotos de Click & Boo, y editado por ellas y por el señor De Cabo.

Mucha suerte y muchas fotos.

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