El Fin de los Días – La Crisis de la gasolina


Mientras España permanece inmovilizada por la huelga de transportistas, veo este gráfico, y me echo a temblar.

Es el momento de reflexionar sobre lo que se nos viene encima.
En nuestra infancia, nos enseñaron los nombres de las diferentes épocas que la humanidad ha recorrido. La Edad del Hierro, la del Bronce, la Edad Media, el Renacimiento, la revolución industrial, etc. Hasta ahora conocíamos nuestro propio tiempo como la edad contemporanea.

Creo que esta edad ya ha terminado, y es hora de ponerle un nombre. Este nombre es la Edad del Petroleo.

Durante 100 años, hemos utilizado los recursos naturales a nuestro antojo y capricho, multiplicando el total de población en el mundo desde 1500 millones de habitantes en el año 1900, hasta los más de 6000 millones que somos en la actualidad. Este crecimiento hubiera sido imposible sin los combustibles fósiles (ref).

Ahora nos enfrentamos a un punto de inflexión completamente nuevo, a medida que el precio de estos combustibles hace inviable su explotación desde un punto de vista económico.

Durante años, nos han tranquilizado con promesas de fuentes de energía alternativas. No dejeis que os engañen, la energía solar, la eólica, nuclear, etc, no son ni serán capaces de cubrir nuestras necesidades energéticas.

Y la gran mentira final, los vehiculos con celula de Hidrógeno. ¡¿De donde vamos a obtener la energía necesaria para producir este hidrógeno?!

No olvidemos que el petroleo no sólo mueve nuestros coches. También lo estamos pagando con el resto de artículos del día a día, que se fabrican con compuestos de Hidrocarburos, gracias a la energía que obtenemos de centrales térmicas, se distribuyen por carretera, etc.

Mientras tanto, todo el mundo gana. Las petroleras suben los precios, y obtienen beneficios record. Los artículos de primera necesidad suben de precio, y los distribuidores obtienen más beneficios. El precio del dinero sube, y los bancos obtienen más beneficios que nunca. Sólo el ciudadano de a pie se siente cada vez más esclavo de sus deudas.

Hay amargura en esta situación. ¿Para que necesitan tantos beneficios? ¿Que podrán comprar con su dinero cuando no quede nada que comprar? Se me viene a la mente un celebre cuadro de Goya, Neptuno devorando a su hijo.

Sólo surjen interrogantes. ¿Qué sucederá cuando la gente no pueda pagar la gasolina necesaria para ir a trabajar? ¿O la necesaria para calentar la casa en invierno? ¿O la comida diaria?

Ahora mismo, llenar el depósito de un coche cuesta el doble que hace cuatro años. Si me estoy gastando 160€ al mes para ir al trabajo, ¿que sucederá cuando necesite 300€ o 400€?

Resulta irónico que ante esta situación el tercer mundo esté mejor preparado que el primero. Una de las tendencias ante la situación que se nos avecina será volver a la economía local y rural, en el que cada uno cultive lo que necesite e intercambie bienes con su vecino. Y nosotros no estamos preparados para este tipo de economía. Quizas la crisis energética sea el gran igualador.

Todavía no tengo nombre para la edad que comienza ahora. Espero que dentro de 100 años haya alguien que pueda ponerle un nombre. Y este sea la Edad de la Razón.

Artículos relacionados

Acerca del autor

6 Comentarios

  1. De Cabo
    9 junio, 2008
  2. Dimitri
    9 junio, 2008
  3. De Cabo
    9 junio, 2008
  4. Zyrtab
    9 junio, 2008
  5. Lucía
    9 junio, 2008
  6. Call me Ishmael
    9 junio, 2008

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar