Hipótesis sobre el fenómeno Susan Boyle

Susan Boyle

Una vez mas mis pensamientos están en consonancia con un momento totalmente superficial de mentalidad de la sociedad en la que vivimos, y que por gracia, algunos no compartimos, o sí, pero criticamos. Siempre acabo escribiendo sobre los mismo temas, creo resultar fatigosa.

Tengo que admitir que conocí de la existencia de esta señora, Susan, gracias a la lectura del Corriere de la Sera. En esos días en los que estaba preocupada por el terremoto de los Abruzzos, buscas noticias en torno al desarrollo de la vida en los campos de tiendas instalados por el gobierno, las acciones de Berlusconi y las réplicas que crean el pavor entre los refugiados, encuentro una noticia que me llama la atención. El titular era chistoso “Bruttina con voce d’angelo” – “Feita pero con voz de ángel”. Curiosidad y superficialidad, lo reconozco, en mi acto de lectura de la noticia, acción íntimamente relacionada con la necesidad ipso facto de conocer a la protagonista de tal titular. Fue así como visioné la actuación de la Boyle en el concurso de talentos inglés colgado en youtube.

Después de esto y durante dos días en los cuales hemos tenido a dicha señora, como comúnmente se dice, hasta en la sopa, me gustaría hacer algunas reflexiones en torno a la figura que nos presentan y que suscita en mí algunos pensamientos encontrados.

En primer lugar, me atemoriza mi propia actitud ante un titular básicamente superficial e incluso, ofensivo. Sin embargo, la utilización de fea o feita para adornar el inicio de una noticia llama la atención, nos gusta ver feos, nos gusta ver lo que hacen, como viven, como se relación, como si fueran “otra especie”. Esto quizá se deba a que estamos saturados de ver guapos en la televisión y las revista o, quizá, por propia vanidad, ella es fea. Cuando comienzas a ver el video se suceden una serie de reacciones que te hacen poner del lado de esta mujer, es fea pero ¿qué derecho tiene publico y jurado a hacer ese tipo de muecas? ¿qué nos incita a pensar que porque una persona no cumpla unos requisitos estéticos que la propia sociedad ha creado no puede satisfacer algunas de las necesidades de la propia sociedad?. Me puse del lado de la señor Boyle y, por supuesto, me impresionó su magnifica voz.

Después, una y otra vez, tanto en las noticias de los informativos, los periódicos, las radios resonaba la voz de la señora Boyle acompañada de un conjunto de comentarios más o menos acertados de unos y otros. Declaraciones como “Nunca me han besado” o la puesta en escena de la condición sexual de la señora, es decir, la virginidad, me han creado cierta incertidumbre. La connotación fea y poco elegante en la manera de vestir, dicho sea de paso no es que en Inglaterra se caractericen por la elegancia en ese campo, me disculpen los ingleses, con unos ademanes un tanto toscos, implican la capacidad de una mujer para mantener relaciones sexuales, ¿pero a dónde queremos llegar con esto?. Pues a una regla de dos: Es fea, no tiene relaciones sexuales!!

Este tipo de declaraciones me reafirma en uno de mis pensamientos primigenios, MARKETING, puro y duro. Sí, todo esto que se ha creado en torno a una imagen de fea es una estupenda campaña de Marketing orquestada en torno a una mujer que aún siendo poco agraciada y con un look, digamos, antihoy o desactualizado, nos da a conocer su esplendida voz gracias a sacar partido a este look. Me parece bastante negativo para la sociedad en la que vivimos que a partir de noticias como la de Susan Boyle, que podría ser una estupenda ocasión para mirarnos en algo más en que en el exterior, se extraigan conclusiones como los feos no tienen nada que hacer en cuestiones personales, ya que su fealdad implica que no puedan tener unas relaciones interpersonales porque que todas nuestras habilidades sociales son proyectadas a través de nuestro aspecto físico externo.

Ahora pergeñaré una hipótesis sobre lo que puede suceder con el fenómeno Boyle. El desarrollo de mi teoría es éste, Susan ha declarado que seguirá con su look, algo que la dignifica por querer mantener ante todo su personalidad, aunque esta sea “antiestética” (entended este concepto saliendo de mis renglones), pero ésto se convierte a su vez en el segundo paso de esa campaña de marketing. Susan continuará durante la grabación de su primer disco, ya ofertado por una productora, con su actual look, su pelo desgreñado, el traje que se compró en los almacenes de su pueblo para una boda, sus kilitos y sus cejas originales. Todos nos apiadamos y compadecemos de esa mujer virgen a la que nunca nadie besó y se convierte un record de ventas tanto en su Inglaterra natal como en el resto del universo occidental. Sin embargo, la sociedad no se conforma con el triunfo del feo, la sociedad tiene que ir más allá y demanda absoluta y rigurosamente la conversión del feo en bello, ya que sin esta conversión no estamos cómodos. Nos acordamos aquí de la original serie a la que ya dediqué un post.

El tercer y definitivo paso del la producción del caso Boyle será la puesta en escena del cambio del individuo, Susan pasará a convertirse, no evidentemente en un top model, pero sí en una señora de 50 años perfectamente conservada a la que los gentleman ingleses se rifarán por su “belleza” que no por su talento.

Susan es una pieza mas del rompecabezas social que vamos generando, una pieza necesaria que se convierte en la reafirmación de los ideales estéticos y sociales que demanda occidente hoy. El feo triunfa por su talento, pero necesitamos que redima su fealdad del algún modo y, al final, lo convertiremos en un bello mas.

Tiempo al tiempo, y si me confundo… seré una mas que yerra en sus conjeturas, los periodistas del corazón lo hacen todos los días.

Tags:

Artículos relacionados

Acerca del autor

4 Comentarios

  1. quaid
    18 abril, 2009
  2. Antonio
    18 abril, 2009
  3. Pepehacker
    18 abril, 2009
  4. Anti pepehacker
    20 abril, 2009

Deja tu comentario

Mostrar
Ocultar