Las Tablas de Daimiel. Blog action day 2009


No podía dejar pasar por alto el Blog action day. Así que hoy, que todos los blogers vamos a escribir sobre el cambio climático dentro de esta estupenda iniciativa global, yo he querido buscar un ejemplo más local: Las Tablas de Daimiel.

Las viejas historias de agricultores engullidos por una poza, carro de bueyes incluido. Las familias que vivían de la pesca del cangrejo y que se movían en barca por el parque cual venecianos en góndola. El orgullo de tener el nombre de tu pueblo asociado a un parque nacional. Todo eso se fue.

Y ya sólo quedan los recuerdos de mis abuelos, de mis padres, de mi infancia anegados por el agua de la memoria que antes bañaba Las Tablas. Sólo queda la curva de la N-420 con ese cartel fantasma que señala unos inexistentes Ojos del Guadiana, que todos estudiamos en el colegio pero que nadie de mi generación llego a ver. Queda sola la tristeza sin lagrimas, porque hasta la tristeza es ahora árida y seca.

Las causas son muchas y el debate sobre ellas tan estéril como las tierras del parque. Pero hay un solo responsable: el hombre. De nuevo: tú y yo.

tablas-de-daimiel


Las Tablas de Daimiel han sido noticia está semana porque arden por dentro. Aunque para mí que no es que se incendien, es que están que echan humo.
Estuve hace poco allí y miraba su paisaje como el que mira el foro de Roma. Lo miraba con la imaginación no con los ojos. Lo miraba y veía lo que fueron un día, lo que nunca, probablemente, volverán a ser.

Por desgracia son un ejemplo de la realidad del cambio climático, de la realidad que muestra que podemos destruir el planeta abusando de sus recursos sin miramientos. En menos de medio siglo nos hemos cargado, sin más razón que la avaricia y ánimo de lucro uno de los humedales más importantes de Europa. Y si no hacemos algo no tardaremos en cargarnos el resto del planeta. ¿Qué nos impide hacerlo? ¿Quién nos lo impide? Gobiernos e instituciones internacionales son esclavas del capital… no esperemos nada de ellos. La solución a este problema la tiene esa persona que ves cada mañana en tu espejo.

Y esa es la buena noticia, que está en nuestras manos impedir que Las Tablas sean sólo un error humano y no el anuncio de un futuro desierto de esperanza, desierto a secas. Hay miles de pequeños detalles nuestros que pueden ayudar a la Tierra. No los subestimemos. No dejemos que nuestros nietos sólo puedan visitar con la imaginación los lugares que nosotros hemos conocido. Conservemos este maravilloso planeta.

Tú eliges con cada gesto. Piensa, y elige lo correcto. Simplemente, piensa. Y seguro que elegirás lo correcto.

Quizá mis nietos no puedan disfrutar de Las Tablas que disfrutaron mis abuelos, pero haré lo que esté en mis manos para conservar para ellos nuestro precioso planeta, y si todos hacemos lo mismo…. No habrá entonces nada que temer.

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6 Comentarios

  1. raquel
    16 octubre, 2009
  2. raquel
    16 octubre, 2009
  3. raquel
    16 octubre, 2009
  4. Berna
    18 octubre, 2009
  5. MAria
    28 abril, 2011

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