Belén Esteban gana MQB. ¡País de forofos!


Aquí me tenéis, alimentando la fama de este engendro de facciones deformadas con otra referencia en la red de redes. Para lo que hemos quedado.

Su victoria de ayer me sirve de excusa para verter mi bilis sobre su persona, pero sobre todo para reflexionar sobre un tema que me llama la atención: la cultura del fanatismo que cultivamos en este país. Una cultura donde la devoción se impone a la crítica, donde idolatrar se ha convertido en un acto carente de reflexión, donde sólo se cuestiona aquello que no nos gusta. Donde la objetividad no es un fin, sino una utopia. Donde los intereses de unos pocos se aprovechan del aborregamiento de las masas.

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Los periódicos hace tiempo que dejaron aparcada toda aquella verdad que perjudique sus intereses, con el beneplácito de sus forofos lectores. Somos indulgentes con políticos corruptos o incapaces, sólo porque llevamos sus siglas tatuadas en nuestros pecho a fuego. ¿No os habéis dado cuenta que el argumento que con mayor asiduidad esgrimen para defenderse son teorías conspiratorias de los de enfrente? Ni inventar saben ¿Para qué?, pensarán, mi gente me sigue jaleando en los mítines.

Insultamos al que crítica mi serie o grupo favorito sin analizar lo que se dice, simplemente porque ellos son perfectos. Nuestros hijos ya no tienen culpa de nada, la culpa es de los profesores, o de los compañeros o de la sociedad que ha corrompido al pobrecito. Hasta a los curas pederastas se les defienden en algunos pueblos…

Votamos a un ser carente de ritmo, coordinación, capacidad de sacrificio y de tabique nasal, como la mejor en un concurso de baile. ¿Qué esta pasando?

De la autocrítica, ni hablo. Ser crítico con uno mismo se ha convertido en una seña de debilidad. Y ahí comienzan todos los males, si somos incapaces de criticarnos a nosotros como hacerlo con aquellos que adoramos.

Pues no me voy a rendir. Quizás porque no he sido lo suficientemente crítico conmigo mismo, y me creo un iluso en busca de quimeras cuando sólo soy un gilipollas con pájaros en la cabeza.

Quiero vivir en un mundo en que la gente se cuestione cada día sus gustos, sus tendencias, sus principios. Porque el que no se cuestiona no cambia, y el que no cambia se atocina.
Quiero vivir en un mundo donde los políticos corruptos son abucheados por sus votantes no por los del partido de enfrente. Donde nuestros hijos se equivocan y nosotros no les encubrimos, sino que les ayudamos a aprender de sus errores. Donde el vaticano indemniza en vez de encubrir o escusarse timidamente….

En definitiva, quiero vivir en una sociedad dónde los concursos de baile los gana el que mejor baila.

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6 Comentarios

  1. De Cabo
    19 mayo, 2010
  2. india
    19 mayo, 2010
  3. Ikeisenhower
    19 mayo, 2010
  4. Call me Ishmael
    19 mayo, 2010
  5. holala
    19 mayo, 2010
  6. Boticaria
    21 mayo, 2010

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