España – Chile. Un partido para no recordar.


No quiero recordar el España – Chile del Mundial de Sudáfrica 2010. No quiero hacerlo, porque no hacerlo sería la mejor de las señales.

Mi galería de recuerdos de los mundiales se parece bastante a la vuestra. Mi memoria no es mala, y podría prácticamente rememorar casi todos los resultados de la selección desde el 1982, el primer campeonato que viví como un verdadero ( y pequeño) aficionado al fútbol.

Pero si además del resultado quisiera recordar con quién lo ví, dónde, qué sentí…. Entonces hablaría de una serie de partidos que se pueden contar con los dedos de una mano. Y tengo claro que no quiero que el España – Chile engrose esta lista.

México 86. Bélgica. Jean Marie Pfaff. Eloy. Plof. Off. Las acciones de Butragueño que tanto habían subido en bolsa, a la quiebra con el resto del equipo. Era un recién adolescente y acababa de tomar una lección de carácter perdedor. No puedo asegurar cuánto más, pero estoy seguro que de no haber tenido que vivir aquella noche, hubiera ligado algo más. Uno no nace perdedor, se hace… o le hacen.

Italia 90. Yugoslavia. La proroga. La barrera. La cabeza de Michel ladeada. Yo creo que la más amarga de todas las decepciones. No sé por qué, sólo era en octavos, pero me sentí más derrotado que nunca. Era por la tarde, porque recuerdo que después mi madre me mandó al supermercado. Recuerdo andar con la mirada perdida por la calle, y recuerdo que nadie hablaba. Sentí ganas de echarme a llorar en la charcutería. El charcutero no dejaba de mirar a su cuchillo y luego a su vena aorta. No quiero pensar que hubiera pasado si Michel hubiera ido a comprar jamón york en ese instante.

USA 94. Italia. Los amigos. El club social, así llamamos al lugar de reunión para los grandes eventos, y éste lo era. Baggio, Salinas, Tasoti, Luis Enrique. Después unas copas y un poco de vandalismo gratuito contra las papeleras, sería la edad o simplemente que el monigote que llevaban impreso nos recordaba al bueno de Julito …. que, por cierto, contribuyó a llevarnos hasta allí, aunque nadie se acuerde ya.

Francia 98. Nigeria. Zubizarreta y Clemente. Eliminados por un ataque de tozudez. Estaba en casa de los abuelos. La naturalidad con que mi abuelo asimiló aquel golpe, me puso delante de un espejo. Acabaría acostumbrándome yo también.

Corea 2002. Corea del sur. Casa rural. Madrugón con resacón. Cervezas y amiguetes nada más salir el sol. Los sobacos sudados de Camacho. Risas. Y luego, Joaquín, Morientes, y Al-Ghandour, sobre todo, Al-Ghandour. Hijo puta.Porque nadie recuerda quién metió los goles de Corea, ¿verdad? El cuerpo pedía volver a dormir tras el partido, pero creo que nadie volvió a conciliar el sueño ese día.

Alemania 2006. Francia. Palma de Mallorca. Vacaciones en pareja, partidito con cervecitas y con amigos de segunda generación. Quiero y no puedo de España. Sin la confianza en el ambiente para insultar contudentemente,la depresión final se aderezó con un montón de topicazos….

Sudáfrica 2010. No quiero tener sus recuerdos en esta lista. Quiero tenerlos en esa que guardo en un trozo de servilleta de papel donde escribí el 5-1 a Dinamarca con cuatro goles de Butragueño…, o la tanda de penalties contra Eire… y nada más. Qué pocos recuerdos buenos tengo del Mundial….. Cojones. Esto tiene que cambiar. A ganar a Chile, ¡hostias! Quedaría genial en la servilleta un épico España – Brasil. ¿O no?

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  1. CARLOS
    24 junio, 2010

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