Cuando las vuvuzelas callaron el bombo de Don Manuel.


Don Manuel no había enviado a sus barcos a luchar contra los virus de la gripe. Con todo el dolor de su alma tuvo que volver a casa. Por primera vez iba a perderse un partido de cuartos de final de España. Un duro varapalo para el aficionado número uno.

El bombo de Don Manuel sonaba mientras Eloy marraba un penalti en Mexico 86, mientras Salinas fallaba sólo ante el portero en USA 94, mientras Al Ghandour anulaba un gol legar a Morientes en Corea 2002.

Los archivos secretos del programa de Iker, Jiménez no Casillas, guardan una foto tomada con una cámara Kirlian en la que se observa el aura alrededor de Don Manuel en el momento justo en el que golpea su bombo. Es un aura negra y tiene forma de mano alargada.

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Lo llaman el triángulo de la Albufera, porque se produce bajo la conjunción de tres eventos: la selección española en cuartos de final, un Mundial de fútbol fuera de Europa y el sonido del mazo de don Manuel golpeando sobre su bombo. Los tres solos de por si están malditos, juntos son letales.

Eran las 8:30 pm del sábado 3 de Julio de 2010. Mientras el árbitro daba el pitido inicial, Don Manuel postrado en la cama con fiebre pedía un Gelocatil, un vaso de agua… y su bombo.

En el descanso los síntomas gripales habían remitido bajo el efecto del analgésico. Las primeras notas sonaron con fuerza. Piqué desfilaba por el túnel de vestuarios hacia el campo mientras sentía unas extrañas palpitaciones en su mano a las que no dio importancia.

Minuto 57. Córner a favor de Paraguay, nuestro equipo necesita ánimo y Don Manuel lo sabe. Se incorpora de la cama y golpeando su bombo grita “España, España, España”. El penalti le deja sin palabras. Sin fuerzas. En silencio. Paradón de Casillas.

Minuto 62. Penalti a Villa. Don Manuel bebe agua y cruza los dedos. Cuando Xavi Alonso mete gol, se lanza fuera de la cama y amartilla el bombo como si quisiera romperlo. El sonido viaja a través del continente africano y el aura negra se dibuja en el perfil del árbitro guatemalteco. Las desgracias comienzan a encadenarse al ritmo de su silbato.

Minuto 81. El triángulo de la Albufera planea sobre el mítico estadio de Ellis Park. Nelson Mandela no es una cámara Kirlian, pero siente un escalofrío recorrer su médula cómo no lo hacía desde los tiempos del apartheid. Don Manuel sigue fuera de la cama golpeando su bombo visiblemente destemplado, sólo llevaba puestos sus calzoncillos de la selección… en su estado no le conviene coger frío. Iniesta dribla a un contrario con maestría, abre para Pedro que lleva sobre sus hombros un aura azul que le ha permitido marcar en todas la competiciones que ha disputado este año. Quién mejor que él para acabar con la mano negra. Pero el eco del bombo viajando a 343 m/s impacta sobre el Jabulani y lo desvía hacía el poste. El rechace le cae a Villa. Don Manuel pierde el mazo con la emoción, pero golpea el bombo con su puño y el balón de nuestro acertado delantero choca contra el poste…

Y entonces sucedió. El mágico instante. Don Manuel se desmaya por la emoción y la fiebre percutiendo con la cabeza sobre su instrumento. Y mientras el balón se pasea por la línea, el triángulo de la albufera se desdibuja. Y la bufanda de la suerte de mi sobrino Alejandro que aún no había visto perder a España en un mundial, la camiseta de la selección de nuestro reportero Ingeniero que un chino a bordo de un sampán le trajo en un largo viaje desde China, y todo los millones de talismanes que cada uno de los aficionados españoles portaban en ese momento forman un escudo que acalla casi por completo el sonido procedente del bombo. El balón toca el segundo poste. Y una vuvuzela mata el último decibelio. El maleficio se ha roto por fin. Y las gargantas lo celebran:
Goooooooooooooooooooooooooooooool.

¡¡¡ESPAÑA ESTÁ EN SEMIFINALES!!!.

Disclaimer: Cualquier parecido de este cuento con la realidad es mera coincidencia.

¡Podemos!

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One Response

  1. De Cabo
    4 julio, 2010

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