El Consumidor Activista e Inteligente


Si hay algo que me parece más patético que la soledad de una rodaja de pepino en un Gin Tonic en
un bar ultra fashion, es la cola larguísima que se forma para comprar el último artículo de Apple. De verdad, es algo que me provoca una urticaria purulenta en un lugar del cuerpo que por decencia y respecto a los que sufren hemorroides no iría a poner la punta de la lengua. ¿Nos hemos vuelto loco o qué?

Tenemos una empresa que aunque hace beneficios tremendos en España y apenas paga impuestos aquí gracias al uso de ingeniería financiera, los destina a paraísos fiscales o similares (Irlanda en este caso). Tenemos una empresa que fabrica en China en condiciones cerca de la esclavitud. ¿Nos molesta? Apenas. Tan superficiales somos que ni siquiera nos atrevemos a preguntarnos un par de cosas antes de gastarnos la pasta en un Iphone, Ipad, I-lo-que-sea: ¿Dónde está fabricado? ¿En qué condiciones? ¿Dónde paga impuestos la empresa que lo fabrica? Cada vez que compramos un producto a Apple le damos una patada en el culo a nuestro modelo de bienestar social que sólo se puede sostener sobre la base de pagar impuestos. Cada vez que nos gastamos parte de nuestros sueldos en un artículo decorado por una manzana aceptamos recortes de nuestros derechos laborales que cada vez más se acercan más a las condiciones de los trabajadores chinos.

Apple es un ejemplo, podéis reemplazar el nombre de la empresa por cualquiera que sea global, Amazon por ejemplo, con sede social en Luxemburgo. Esas empresas que se aprovechan de la globalización son los grandes responsables de la crisis que actualmente nos afecta a todos, del terremoto que sacude nuestro modelo de bienestar social, de que cada día haya más pobres en Europa. Cuando Europa sea pobre (a este ritmo dentro de muy poco), Apple debería preguntarse quién quedará para comprar sus productos: aquí no habrá quien para gastarse 500 euros en un Ipad pero tampoco en los países cuyos trabajadores los fabrican y ganan una miseria.

¿Cuánto tiempo tardaría Apple a abrir una fábrica en España, si mañana dejamos de comprar sus productos aquí? ¿Cuánto tiempo tardaría Apple a poner una sede social en España si nos negamos a comprar sus productos hasta que no mueva su sede social en España en lugar de mandar su beneficios a un paraíso fiscal? Apple hace beneficios de aproximadamente de 400 millones en España, pagando un 30% de impuestos les quedaría todavía 280 millones (y 120 millones por el estado), ¿no está mal no?

Lo peor es que gran parte de culpa de haber llegado a esta situación la tenemos nosotros, por no exigir más responsabilidades a las empresas de tecnología, a los bancos, a los fabricantes de coches u otros. ¿No deberíamos mirar con lupa la ética del Banco donde ingresamos nuestros sueldos y no sólo elegir la oficina que más nos conviene por estar al lado de nuestra casa? ¿No deberíamos ingresar nuestro sueldo en un banco que evite por ejemplo los desahucios en lugar de fomentarlos? ¿Por qué no tener en cuenta el lugar de fabricación de los objetos que compramos y privilegiar los que son fabricados en España o al menos en la unión Europa de tal manera que participemos en mantener el empleo? ¿Por qué no comprar a las empresas que aceptan defender el estado de bienestar pagando sus impuestos en España? Lo podemos hacer por todo, desde el coche hasta los tomates del mercados, desde la ropa hasta los teléfonos móviles, comer un chuletón de Ávila en lugar de un lomo de vaca argentina . (Aunque para las vacaciones me iría primero a Patagonia antes que Ávila, que se merece ser la ciudad más fea de España)

Nuestras decisiones de consumo no son sólo un simple gesto financiero. Lo podemos convertir en un significante gesto político. Parece utópico, pero hace poco, nada más conocerse la noticia que Inditex en Internet facturaba en Irlanda y así escapa de la fiscalidad española, tardaron muy poco en anunciar un cambio de sede para no perjudicar su imagen. Renault lo ha entendido ya que basa gran parte de sus campañas publicitarias para el Megane con el eslogan “Fabricado en España”.

Echamos la culpa de la crisis a los gobiernos liberales, que nos pueden gustar o no pero nos olvidamos de que han estado democráticamente por nosotros. Echamos la culpa de la crisis a los bancos pero engrasamos la maquina con nuestro sueldo y después tranquilamente nos vamos de vacaciones a la otra punta del mundo. Podemos ser más activos, y en lugar de esperar todo del gobierno, ser consumidor activistas e inteligente.

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One Response

  1. holala
    30 abril, 2012

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