Legado de un títere ingenuo XVIII




Sus únicos quebraderos de cabeza llegaban cuando atravesaba rachas superiores a dos meses de ayuno carnal, pero ni siquiera entonces se planteaba un asentamiento emocional, sino que recurría a una reducción en su escala de valores.

“Points are points” me comentaba en esos casos en los que acababa encamado con una chica con condiciones para llegar a las finales de Miss Callo Malayo. Nunca critiqué el modo de vida de Jesús, a veces incluso lo admiraba porque le libraba de esas “comeduras de coco” que a mí tanto me abotargaban. Aunque a menudo me he preguntado si su displicencia con respecto al amor era real, fingida o forzada. Poco me importaba esto a la hora de recurrir a sus consejos. En aquella ocasión necesitaba que me sacase del bloqueo mental que me afectaba, necesitaba conocer sus ideas. Necesitaba un amplio abanico de opciones que me permitiera calibrar con garantía cual era la que más me convenía.

– Ha sucedido algo que esperaba impacientemente- le anuncié de sopetón -. Adivina qué es.

– ¿Esta relacionado con mujeres?.

– Sí.

– Te ha llamado ya la francesa de tu corazón.

– No, esto lo llevaba esperando desde hace mucho más tiempo.

– Cristina, seguro que es algo relacionado con Cristina. Ha dejado al novio porque ha descubierto que le ponía los cuernos. Eso ya te lo dije yo, no hay tío que no pase por un momento de debilidad…

– Para ya, para ya. Detén tu inventiva. Lo único cierto, que yo sepa, es que ha dejado al novio.

– Genial.

– Supongo- comenté con cierto tono melancólico.

– ¿A que viene esa tristeza?. Llevas más de dos años dándome la vara con tu amor por Cristina. Deberías estar contento.

– Y realmente lo estoy, pero esto ha sucedido en el peor momento.

– ¿De que me hablas?.

– Joder, de Marie.

– ¿Qué coño pasa con ella?.

– De momento nada, pero, ¿y si Cristina sintiera por mí lo que yo por ella?.

– ¿Cuál sería el problema?.

– Que podríamos salir.

– Bien, ¿y cuál sería el problema?.

– Que entonces podría venir Marie.

– Bien, ¿y cuál sería el problema?.

– Que podría querer enrollarse conmigo.

– Bien, ¿y el problema?. ¿Me vas a contar ya dónde está el problema?.

– Pues que no podría resistirme y tendría que ser infiel a Cristina.

– ¡Ah…!, ¿la infidelidad es un problema?.

– Para mí, sí.

– Pues deberías olvidar esa idea, si deseas realmente ser infiel, entonces la infidelidad no es algo malo, la infidelidad es algo natural.

– Pero es que además de la chica a la que quiero, Cristina es mi amiga. No puedo mentir a una amiga. Yo no engaño a mis amistades.

– Bueno, bueno. Ya estás complicando las cosas, como siempre. No pienses en eso. Dile a Cristina lo que llevas queriéndole decir desde hace tiempo, y si a ella tú también le gustas, perfecto. Preocupe de otros asuntos cuando se te presenten.

– Se me presentarán. Marie me prometió que volveríamos a vernos, y no creo que tarde mucho en llamarme.

Jesús suspiró y meneo la cabeza.

– Vale, tienes razón- comentó con condescendencia.

– ¿Te das cuenta ya del problema?

– Que remedio…

– ¿Y qué me recomiendas que haga?.

Mi amigo se quedó pensando unos segundos. Deseaba que abandonase su escepticismo, sino no podría sacar nada en claro de aquel diálogo.

– Está bien sólo puedes hacer una cosa. Buscarte otra. Es la única manera de que dejes de comerte la cabeza con Cris y a la vez puedas ser infiel en un futuro. Evidentemente esa otra ha de reunir ciertas condiciones como que no te puedas enamorar de ella para poder luego alcanzar la infidelidad sin absurdos remordimientos, y que te de la suficiente marcha para que no tengas tiempo de pensar en Cristina.

– Antes de decidir si tu idea es buena o mala, me gustaría comentarte una cosa- hice una pausa, no quería gritar aunque una pregunta clamaba desde mi interior- ¿desde cuando ha sido sencillo para mí salir con una tía?.

– Desde hoy. Tu problema siempre ha sido que sólo has intentado salir con tías de las que te habías enamorado, siempre lo he considerado un error por tu parte. Si le demuestras a una tía que estás a sus pies, le es más sencillo darte una patada. Ahora todo es distinto, la cualidad que has de buscar en tu pareja es que no te produzca ninguna emoción fuerte. A partir de este momento te dejarás guiar por tus erecciones y no por el latido de tu corazón.

– De todos modos eso de salir con una chica para luego serle infiel me parece demasiado ruin.

– Vamos hombre, no serás infiel. Para ser infiel has de querer a tu pareja, sino no cuenta.

– Quizá tengas razón. Además he de hacer algo para sacarme a Cristina de la cabeza.

– Tengo razón, no lo dudes.

– Bueno, ¿y dónde voy a ir a buscar una tía que quiera salir conmigo?.

– Es algo urgente.

– Habrá que ir a una discoteca de salidas. Habrá que ir al Route.

– No. Tengo una solución mejor: Veterinaria. Este sábado hay una fiesta de la Facultad de Veterinaria. En todas las fiestas de Veterinaria que he ido, he pillado. Hasta tú creo recordar que pillaste en una. Si le echas cara allí seguro que te sales con la tuya.

– Ya veremos…

La decisión estaba tomada. Estaba convencido de que por fin Jesús me había dado si no un buen consejo, al menos un consejo útil.

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