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Libros en vivo: Legado de un títere ingenuo XL



- Así que todavía no te la has tirado.

- Después de todo lo que ha pasado, ¿no se te ocurre otra cosa que preocuparte por eso?.

- Hombre, lo primero es lo primero.

- Para mí eso no es lo primero.

- ¿Qué es lo primero para ti?.

- Que no hubiera querido irse, que me hubiera dado su dirección, en fin cualquier cosa que no supusiera una separación indefinida de ella.

- ¿Suponías que iba a suceder eso?.

- Suponía que nos separaríamos, aunque pensé que no sería tan drástico como la otra vez. Existe algo muy fuerte entre nosotros y no comprendo como no confía en mí.

- ¿No te parece sospechoso?.

- ¿Sospechoso?, ¿por qué?.

- Lo hablamos los cientos de veces que me has contado las historia de tu anterior existencia. Hay demasiadas cosas extrañas alrededor de tu francesita, deberías olvidarla.

- ¿Olvidarla?. Imposible.

- Esa chica no te puede traer nada bueno.

- ¿Por qué?.

- Te mataron una vez por ella, ¿te parece poco?.

- Moriría por ella un par de veces al menos.

Mi amigo se rascó la barbilla, eso quería decir que tenía que hablarme sobre algo que no le gustaba.

- Según ese rollo que me contaste de los puntos inmutables, es posible que te quede un año…

- Posible pero no seguro- recalqué yo. Había tratado de pensar lo menos posible en ello, sabía que estaba ahí, no obstante creí que para vivir a gusto lo mejor era ignorarlo.

- No puedes ignorarlo. Has pasado la mayor parte de tus últimos veinticuatro años pensando en Marie, piensa en ti, disfruta la vida.

- Para mí la vida es Marie.

- Estás como hipnotizado, más bien idiotizado, y lo peor no es eso porque todos hemos estado alguna vez así, lo pero es que la chica que te ha dejado de ese modo es poco de fiar.

- No sé por qué tú y Cristina dudáis tanto de ella.

- Porque somos tus amigos y vemos de forma objetiva las cosas, algo de lo que tu no eres capaz.

- No hay ningún hecho objetivo que pueda hacer dudar de la inocencia de Marie.

- ¿Y Puri?. La víctima que tanto te dolió sacrificar, la chica que tanto te quería, esa chica tan buena…

- Con Puri me equivoqué.

- Es lo que te quiero decir, los sentimientos nos ciegan, cuanto más fuerte es un sentimiento más fuerte es la ceguera que provoca. Tú nunca hubieras pensado mal de Puri, decías que su mirada siempre te decía que te quería y ya ves. Lo que quiero que te quede bien claro es que Marie actúa de una forma muy extraña y sea inocente o culpable no debes arriesgar todo por ella, porque puedes equivocarte.

- En todo caso soy yo quien quiere correr ese riesgo.

El tono de nuestra conversación se había ido elevando hasta llegar a este punto. Jesús respiró profundamente y me dirigió la palabra en un tono más sosegado.

- Bueno, puesto que tú lo quieres me callo. Sin embargo, ¿no te gustaría aclarar todo este embrollo del secuestro?. Tener claro lo que ha sucedido.

- Hombre, ya te he comentado lo que pienso, todo está más o menos claro, pero reconozco que estaría bien saber más.

- Entonces investiguemos, averigüemos quién es realmente Puri, quién es Marie, quién son sus secuestradores y por qué quieren secuestrarla.

- Tú has visto muchas películas.

- Yo sólo sé que no voy a dejar que te quedes de brazos cruzados durante un año esperando que la francesa te llame.

- ¿Y qué podemos investigar nosotros?. ¿Puri?, supongo que su dirección era falsa, además nos conoce. ¿Marie?, imposible localizarla y sé bien lo que digo. ¿La Moradiña?, sería una estupidez acercarnos por allí. Sí, a mí también me gustaría saber muchas cosas pero creo que no va a ser posible.

- Olvidas un personaje.

- ¿Quién?.

- El tío de Puri, aquel que murió, aquel que se parecía al tipo del coche que os siguió a ti y a la francesa, y que podría asegurar que si se parecía es porque era él.

- Ostia, el tío Enrique.

- Ese.

- Está claro que debía estar metido en el meollo. Es cierto, tenemos un punto desde el que empezar a buscar. Aunque esta investigación puede ser demasiado peligrosa, estamos tratando con auténticos mafiosos.

- Recuerda que tenemos un punto a nuestro favor: somos personas normales que no levantan sospechas.

La decisión estaba tomada. Íbamos a embarcarnos en una cruzada en pos de la verdad. Como de costumbre contábamos con pocos medios por no decir prácticamente ninguno. Eso sí, teníamos más o menos un croquis confeccionado con las piezas del rompecabezas que habíamos ido recogiendo:

Marie debía ser la hija, inocente en mi opinión, de un traficante de drogas, por eso nunca quiso establecer contacto con la policía. Secuestrada por una banda rival de gran infraestructura había sido retenida en La Moradiña, un lugar seguramente lejano a su familia y donde ésta jamás se hubiera imaginado buscarla. Cuando en mi primera existencia entré por primera vez cometí el error de dejar mis huellas dactilares en la linterna que lancé a mi amigo el perro. Seguramente por ellas supieron que yo fui quien rescató a Marie, entonces me investigaron y descubrieron que yo era un pobre estudiante que se había colado en este asunto de rebote. Para cerciorarse decidieron colocar a alguien que me vigilase de cerca, Puri.
Aunque yo jamás le hablé de Marie, al contarle la historia de mi amor fugaz ella debió imaginar lo que sucedió y quiso pinchar mi teléfono por si alguna vez me llamaba, así descubrieron cuando regresaba Marie a España y trataron de cogerla de nuevo.

En aquellos momentos yo pensaba que aquella parte de la historia estaba clara porque todo encajaba con un lógica endiablada. Eso sí, me quedaban muchos piezas colgando que impedían que viese la totalidad de la historia.

El mayor problema eran las identidades, porque aunque mi hipotética historia fuese coherente nada sabíamos con certeza de sus protagonistas. Marie, ¿hija de un mafioso traficante de drogas?, ¿traficante de armas?, ¿de la mafia marsellesa?, ¿de la mafia gallega?, ¿y sus secuestradores?, ¿quiénes eran realmente sus secuestradores?… Era interesante que estos puntos quedaran menos difusos, debíamos conocer con quién tratábamos, qué terreno íbamos a pisar. En un plano más personal quería saber más sobre Puri, ¿me mintieron sus ojos o llegó a quererme?, la inventada muerte de su tío Enrique fue una excusa para apartarme de Marie porque les estorbaba o porque realmente le importaba. No sabía bien donde iban a llevarme las pesquisas en las que me iba a embarcar, sin embargo una cosa tenía bien segura: quería saber más. Pasara lo que pasara lo que nadie podría poner en duda es que me estaba convirtiendo en un magnífico investigador.

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1 Comentario en “Libros en vivo: Legado de un títere ingenuo XL”
  1. Dimitri 16 junio, 2008

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