La poesía romántica no tiene futuro



finales imaginados

Esta noche para dormirme he decidido prepararme un té. He cogido una de las tazas rojas, las suelo utilizar para las infusiones. Me gusta que sean blancas por dentro, para poder ver el color del té. La he llenado con agua del grifo. La he metido en el microondas, tres minutos ahora en invierno. Intenté buscar una jarra para hervir el agua, pero no me gustan las que no se puede poner temperatura, cuecen el agua. Mientras se calienta el agua he metido un poco de té rojo en el infusor. Tres minutos más infusionando el té. Me encanta el té rojo con canela. Lo dejo enfriar unos minutos más, y me lo voy tomando a pequeños sorbos. Mientras, los ojos se me van cerrando.

Ayer para dormirme decidí cantar una canción. Cuando estaba a punto de recordar aquel piano que me hipnotiza, se me perdió para siempre, hasta otro día en vela. Antes de ayer me fui a la playa, al borde del mar, escuchando suaves olas mientras leía un libro. El día de antes de antes de ayer intenté concentrarme en un punto blanco que iba creciendo. No he sido nunca muy de técnicas zen, y esa noche la verdad es que no dormí muy bien. El día anterior cogí un cuaderno, me encantan los cuadernos. Estaba totalmente en blanco, perfecto para dormir, me dije. Pero no caí en lo que sucedería hasta haberlo abierto, a los pocos minutos estaba llenándolo de cosas, de aquí, de allá. Quién hubiera imaginado que a la noche siguiente el punto blanco tampoco funcionaría, dos noches durmiendo mal ya serían demasiadas. Uno de los lugares donde más me gusta ir es a la casa de campo en un día de lluvia, y oír el agua en el tejado, y ver las gotas en los cristales, y cerrar los ojos.
Cuando estoy despierto no puedo salir, cuando duermo no quiero volver. Hace tiempo que ya no escribo versos, ya no me sirven de nada. La poesía romántica no tiene futuro. Ahora cuento las baldosas de la habitación. ¿De qué me sirven los versos si no puedo salir de aquí? ¿De qué me sirven las palabras si no las escucha nadie?
El centro Bellasombra es muy luminoso, aunque mi ventana da al patio interior. Es un poco húmedo, no sólo gris, algunos marrones tiznan las paredes y el suelo. A mi me pasa algo parecido, que sé que hay luz hay fuera, que el mundo está esperando que lo ande. Pero mi ánimo da al patio interior. Colgué mis versos en las paredes cuando te fuiste, colgué tu imagen por donde pude. Ha pasado demasiado tiempo, y ya no quiero más.

Escrito por Imaginario

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2 Comentarios

  1. India
    7 marzo, 2010
  2. Imaginario
    8 marzo, 2010

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