Alaric de Marnac. El último legado escrito de Paul Naschy


Antes de nada, y por si mi incultura en la materia deja escapar alguna burrada, debo decir que mis conocimientos del género fantástico en general, y del de terror en particular son limitados. Como aficionado al cine la figura de Paul Naschy era conocida y reconocida (en todos los sentidos) por mí, pero no había tenido la ocasión de bucear profundamente por su filmografía.

Las circunstancias de la vida me llevaron a trabar amistad con su entorno más cercano hace unos años. Fue así como llegó hasta mí esta novela firmada por el mítico guionista, director y actor. En aquel momento la consideré un regalo de gran calibre, desgraciados acontecimientos posteriores la convierten en todo un legado legendario con sitio de honor en mi biblioteca.

El pasado mes de Diciembre una bala de plata maligna se llevó la vida de Jacinto Molina, aunque Paul Naschy, su alter ego cinematográfico, vivirá por siempre en el imaginario colectivo.
Sirva este artículo como nuestra contribución desde este blog a su recuerdo, como me sirvió a mí la lectura de esta novela como tardío homenaje.

alaric de marnac

Posiblemente los aficionados al género fantástico se muevan como pez en el agua a lo largo de esta novela de imprescindible lectura para ellos. Yo debo confesar que me sentí asustado por la contundencia y lo explícito de sus imágenes. Digo imágenes y digo bien. Primero porque la literatura de Paul Naschy es tan ágil como altamente descriptiva e hiperrealista. Segundo porque la historia de Alaric bebe de sus raíces cinematográficas: “El mariscal del infierno” y “El espanto surge de la tumba”. Y tercero por las no menos contundentes ilustraciones de un inspirado Javier Trujillo que conviven en visceral armonía con los textos a lo largo del libro.

La historia, que describe la muerte y resurrección del cruel mariscal francés, trascurre en tres partes principales a lo largo de varios siglos y está jalonada de mitología, sexo, brujería, batallas medievales, satanismo, violaciones, sangre y muertes, muchas muertes. Y cuando hablo de muertes, no me refiero a ataques al corazón o fallecimientos a causa de la edad, no. En esta novela la decapitación paradójicamente “encabeza” la lista de más comunes causas de mortandad. De hecho, gorgotear es el verbo por excelencia asociado a los últimos minutos de vida de la mayoría de los personajes.

Aunque a mí particularmente me gusta la segunda parte que recuerda, y diría que hasta homenajea, a las novelas de Conan Doyle , y el comienzo de la parte final donde el terror es menos explícito y más al estilo Stephen King o Dean R. Koontz (autores del fantástico con los que más a menudo he flirteado). De lo que estoy seguro es que la trama medieval del comienzo y la orgía de sangre final saciaran las expectativas de los más fieles seguidores del género.

Eso sí, lo mire por donde lo mire, no hay cabida a una adaptación cinematográfica por parte de Steven Spielberg. Si fue incapaz de filmar un dinosaurio zampándose un niño, malamente podría poner imágenes a las terribles fechorías del criminal Alaric.

En definitiva, una novela perfecta para leer en estos días de Semana Santa, con páginas que harán las delicias de los gourmets del terror, y que pueden caer un poco peor en el estómago del resto. Pero páginas cuyo contenido queda diluido por el más importante y simbólico (e indeseado) hecho de haberse convertido en el último legado escrito del maestro Paul Naschy.

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One Response

  1. Belén Emmanuelle
    14 julio, 2014

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