Tengo que decirte una cosa…

Aún recuerdo el día que te devolví el libro de química de COU. Yo te lo había pedido para tener una excusa, volverte a ver cuando te lo devolviese y decirte lo mucho que me gustabas. Saliste a abrirme la puerta; parecías agobiada, quizás por la presión de los exámenes de selectividad; estabas cortante, distante… Aún así, como siempre, estabas preciosa.

Tengo que decirte una cosa‘ – te dije yo.
‘Ahora no tengo tiempo, estoy muy agobiada…’ – dijiste tú.

Yo sentí que me apartabas de tí, que quizá mi percepción había sido incorrecta… y jamás volví a intentar decirte lo que sentía. Me lo guardé para mí, junto al recuerdo de tu mirada al abrirme la puerta de tu casa aquel día.

Pasaron los días. Yo me marché a Madrid a estudiar y fuimos perdiendo el contacto. Un día creí verte por la calle y grité tu nombre; pero no eras tú. En tu lugar, una desconocida me miraba entre sorprendida y asustada; me disculpé y seguí mi camino…

Pasaron los años, llegaron personas nuevas… y llegó de nuevo el amor. Y, aunque ahora el dolor me consuma por no haber mantenido el contacto, he de admitir que me olvidé de tí.

Hace unas pocas semanas retomé el contacto con Vicky, una de tus compañeras de colegio y compañera de ambos en el instituto, gracias a Facebook. Compartimos un rato de ‘chat’, charlando de qué tal nos iba, de si tenemos críos, de si curramos a turnos… Le pregunté por Patricia, otra de nuestras compañeras… y no pude evitar romper a llorar cuando me dijo que no la veía desde el día de tu entierro. Que tenías novio. Que te querías ir a estudiar a París en tu último año de carrera. Que aquel día ni siquiera tenías clase. Que sólo ibas a Madrid a entregar la documentación para la beca Erasmus. Que tu tren voló en pedazos y con él tu vida…

Me duele no haberme enterado en el momento y no haber podido despedirme de tí, me duele.

Hoy, tres días después del quinto aniversario de aquel fatídico día, necesito contárselo a alguien, necesito verbalizarlo, necesito vomitarlo…

Hoy, tres días y cinco años después, me gustaría despedirme de tí, no sin antes decirte que siempre estarás en mi memoria; ahí, mirándome desde el umbral de tu puerta.

Siempre estarás en mi memoria, María.

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10 Comentarios

  1. jose87
    14 marzo, 2009
  2. De Cabo
    14 marzo, 2009
  3. Jordelgar
    14 marzo, 2009
  4. Antonio
    14 marzo, 2009
  5. Zyrtab
    14 marzo, 2009
  6. una chica de marte
    15 marzo, 2009
  7. vaderkkap
    15 marzo, 2009
  8. Uno mas de tantos
    15 marzo, 2009
  9. Dwarning
    16 marzo, 2009
  10. Dimitri
    16 marzo, 2009

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