María San Gil abandona la política activa


Tras las elecciones generales del 9 de marzo el gallinero que toda casa que se precie tiene, ha invadido Génova 13, dejando de ser casa con gallinero para convertirse en gallinero sin casa. No tiene mucha pinta de amainar el temporal.

Que en el Partido Popular hace falta un cambio es algo patente, pero de ahí a poner la casa patas arriba como esta haciendo Mariano, va un trecho. La fiebre del centrismo ha invadido al dirigente “popular” y se ha puesto manos a la obra, con “Gallardones” y “Sorayas”, a renovar fachada e interiores de cabo a rabo. Si te gusta bien, y sino Quién quiera irse que se vaya aclaraba Mariano hace unos días.

Me temo que el ansia de poder que casi todo político parece llevar dentro ha hecho que Mariano oriente al Partido Popular en la misma dirección hacia la que ya apuntó el PSOE en su día: lograr el poder cuanto antes. Esta máxima desalojó de sus cargos a un más que valido Redondo Terreros para colocar en su lugar a alguien capaz de arrastrarse lo necesario para cumplir los requisitos de Ferraz: Patxi López. Harás cosas que nos harán helar la sangre le aseguraba en cierta ocasión Maite Pagazaurtundúa a López. No iba desencaminada.

Lo más triste de todo este embolado no es que Rajoy quiera hablar con Rato y este le conteste a su interlocutor que “No tiene nada que hablar con Rajoy”, ni que antiguos dirigentes del partido se hayan marchado por la puerta de atrás, ni que Pizarro haya quedado defenestrado y solo. Lo más triste para mi es que el revuelo post-elecciones se haya llevado por delante a una gran política y a una luchadora como Maria. Nombre común pero que asociado al Partido Popular –al menos hasta ahora- no deja lugar a dudas. Ella no está dispusta a pasar por el aro de lo que parece estar dispuesto a hacer Mariano, y ojalá me equivoque en lo último. Además produce especial indignación el modo de proceder de Rajoy. Primero con Acebes y Zaplana y luego con Maria, con la que ha compartido un breve desayuno el día de ayer para terminar espetándole un seco y frió Piénsatelo. Y ya se lo ha pensado, pues la donostiarra otra cosa no, pero las cosas claras las tiene de sobra. Como diría un castizo, “manda huevos” que ni el acoso nacionalista, ni las amenazas de muerte, ni presenciar cómo mataban delante de ella a su compañero y amigo Gregorio Ordóñez; ni siquiera el cáncer hayan logrado lo que ha conseguido Mariano con su indiferencia y su ambición: que María se marche. De lo que ni Mariano ni ninguno de sus nuevos colaboradores entre los que destaca el alcalde de la capital se dan cuenta es de que para cualquier político vasco no nacionalista y más en el caso de Maria, el dejar la política en el País Vasco es un descanso y un alivio. Quede claro que si María se va, no es por que nadie la haya amedrentado o intimidado, sino por que ha perdido los apoyos que necesitaba para seguir defendiendo unos principios que no vende ni al diablo, otra diferencia notable entre esta noble vasca y las nuevas rémoras que pueblan Génova; la primera actúa por principios, los segundos por ambición.

Hoy, manifestación frente a Génova 13 de parte de quienes reclaman que continue siendo Maria una de las jefas de obra, aunque Mariano en su interior, se reafirma en su postura. Me parece bien por él; eso si, si a Mariano se le cae la casa que no cuente conmigo para contribuir a su reconstrucción.

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2 Comentarios

  1. Sylar
    23 mayo, 2008
  2. Dimitri
    24 mayo, 2008

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