La última etapa de la transición


Algo huele a podrido en el reino del Tribunal Supremo. Es extraño pensar que las altas instancias de la justicia española se preguntan en un enfrentamiento que recuerda a los Capuleto y Montesco en una calle de Verona si el magistrado más reconocido internacionalmente debe ser o no ser Juez: that is the question !

shak

Dejamos aquí las referencias al dramaturgo inglés que si no os va a entrar un sueño digno de una noche de verano y me centro en el tema. Hace algunas semanas una propuesta del Gobierno sobre la piratería en internet generó un movimiento de protesta bastante grande, en nombre de la “Libertad de expresión”. En comparación, lo que ocurre con el Juez Garzón, una bofetada a la independencia de la justicia suscita poca movimiento social, aunque esa persecución a un magistrado de prestigio internacional debería darnos vergüenza a todos. (Por cierto: ¿existe libertad de expresión sin independencia de la Justicia?)

garzon

La persecución que sufre el Juez es solamente un nuevo capítulo de una transición que se olvidó de la Justicia en nombre de la democracia. (Por cierto: ¿existe democracia sin Justicia?)

La transición, al dejar sin consecuencias judiciales los crímenes de la dictadura, tanto los de sangre como los económicos, ha tenido el efecto perverso de hacer creer a una gran mayoría, desde el político, al señor constructor hasta el simple ciudadano, que todo está permitido en España sin que la Justicia tenga que decir palabra, o al menos que la Justicia estará siempre del lado de los chorizos. Los que pudieron enriquecerse bajo la dictadura siguieron haciéndolo bajo la democracia, o al menos siguieron disfrutando de sus riquezas. Y, hasta ahora, todo el mundo había aceptado esta situación mientras no se tocaba a los privilegios de la clase heredera de una ideología rancia. (Por cierto: ¿existe una ideología que no sea rancia?). Claro que Garzón, que quiere poner fin a esta impunidad, un deporte nacional al mismo título que el fútbol, molesta a más de uno. Garzón ha metido la nariz donde otros habían púdicamente cerrado los ojos. O dicho de otra forma: ha puesto el dedo donde otros no habrían puesto el pie. Asi según la SER, Emilio Fernández de Castro va a juzgar la actuación de Garzón aunque archivó hace años una querella contra una empresa del caso Gurtel: Parece que alguien no ha hecho bien su trabajo, no? El Juez De La Rua no dudó en absolver a Francisco Camps de toda sospecha, pero, al menos, hay que reconocerle este mérito de la Rua ha tenido la honorabilidad de retirarse del proceso. Incluso el colegio de abogados se ha puesto en contra de Garzón como si el Juez fuese el criminal y no algunos abogados de dudosa respetabilidad.

justicia
Aquí prevale que cada uno pueda hacerse oir, defenderse o justificarse, principio básico de la democracia pero que ninguna persona sea juzgada, o que ninguno asuma responsabilidades, principio elemental de la Justicia.

Los intereses detrás de esta ofensiva contra el Juez Garzón son enormes, y no solamente en millones en cuentas suizas, sino morales: se pone fin a los privilegios de unos pocos que usan su mandato público para llenarse los bolsillos con toda tranquilidad. Seguro que habría siempre en algún tribunal un amiguito del alma para sacarle del hoyo. Pero Garzón ha abierto la caja de Pandora, se descubre de un golpe que hay leyes que se aplican a todos incluso a los señores que van invitados a la boda de la hija del ex presidente: Mal asunto!

Lo que finalmente queda en manos del Tribunal Supremo es decidir si España es una república corrupta a nivel de muchos países de África bajo el disfraz de la democracia, o un verdadero estado de derecho.

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3 Comentarios

  1. Sylar
    23 marzo, 2010
  2. Stackhouse
    24 marzo, 2010
  3. holala
    24 marzo, 2010

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